El voto anti, eje de la campaña que viene, según los analistasPolítica 

El voto anti, eje de la campaña que viene, según los analistas

jueves, 03 de enero de 2019

06:34

Si bien puede no ser definitorio para determinar quién estará a cargo del Poder Ejecutivo la segunda vuelta está prevista para el 24 de noviembre, a partir de allí se organizará el resto de los sucesos de relevancia para las elecciones: el 22 de junio se presentarán las listas, el 12 de julio empezará la campaña y el 11 de agosto se celebrarán las primarias.

La otra fecha que no pasará desapercibida es el 10 de diciembre. Ese día, Macri podrá entregar el mando a otra persona o comenzará su segundo mandato. De una forma u otra será histórico. Es que, si una de esas opciones sucede, Macri romperá el maleficio de Marcelo Torcuato de Alvear, el último no peronista en terminar un mandato democrático. Lo hizo el 12 de octubre de 1928.

Si bien el gobierno viene de un mal año económico, y seguramente cerrará con caídas del producto en tres de los cuatro años, hoy los sondeos ven a Mauricio Macri y a Cambiemos como una opción competitiva de cara al 24 de octubre. Si bien en 10 meses pueden pasar muchas cosas, los analistas se animan a imaginar cuáles serán los ejes de campaña, qué espacios competirán y qué variables tendrán más peso.

Andrés Malamud, politólogo e investigador de la Universidad de Lisboa, analiza en primer lugar que habrá dos grandes espacios que se enfrentarán y que no hay lugar para una tercera posición. Cree que “si no acontece ningún imprevisto, como una catástrofe económica o la aparición de un Bolsonaro, el escenario electoral se definirá como una competencia entre las dos identidades que estructuran la política argentina desde hace 70 años: de un lado, el peronismo, hoy liderado por Cristina Kírchner. Del otro, el no peronismo, hoy liderado por Macri. En el medio no hay lugar”.

A partir de ahí, cree que tanto el gobierno como el kirchnerismo tienen “una jugada en la manga para inclinar el campo de juego”. El oficialismo podría “desdoblar la elección bonaerense, y cortar así el cordón umbilical que ata a los intendentes peronistas del conurbano con Cristina”. Del otro lado, Malamud cree que la ex presidenta “podría resignar su candidatura presidencial y ungir a un candidato peronista de unidad”. Igualmente, aclara que antes de jugar ambos están esperando a ver qué mueve el otro.

A contramano, Mariel Fornoni, soda directora de Management and Fit, no le cierra la posibilidad a una tercera vía. Según su visión, el gobierno buscará repetir la fórmula que le dio éxito en 2015 y 2017, que fue “fomentar la grieta y el antikirchnerismo, teniendo en cuenta que en economía no tenga mucho para mostrar”. Igualmente, la analista cree que “la gente puede volver a confiar, pero también puede desechar a tanto a Macri como a Cristina, y ahí tendría lugar una tercera vía”.

Con siete provincias que ya llamaron a elecciones anticipadas, seguramente los resultados en los distritos puedan marcar el pulso. En términos de Fornoni, “no es tan relevante qué pasa en Tierra del Fuego, porque es muy poco del padrón, pero sí se genera clima”. La elección que sí influirá es la de Córdoba, el 12 de mayo, por la cantidad de electores y porque fue el distrito clave en 2015. “En términos de humor, es difícil votar a alguien que viene perdiendo todo”, sostiene Fornoni.

El analista político Luis Tonelli, por su parte, cree que “serán elecciones dominadas por la grieta, primará el voto anti. Hasta el momento, que Macri le pusiera el Metrobus de la polarización a la ‘ancha avenida del medio’ le dio resultado”. Sin embargo, considera que hay muchos imponderables y que “el calendario gregoriano no se aplica a la política argentina. Todavía faltan mil años para las elecciones y puede pasar de todo en el medio”.

Por otro lado: Tonelli cree que el gobierno es la variable independiente, ya que “los oficialismos son los que ganan o pierden las elecciones”. En este sentido, cree que hay una mezcla de variables de desempeño y políticas. “Menem recuerda ganó con una economía en recesión, pero el electorado prefirió su reelección y la estabilidad antes que cambiar de caballo”. Hacia el futuro, al gobierno le queda “una bala de plata: que Cristina no suba en las encuestas y que el peronismo vaya dividido”.

Mario Riorda, director de la maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral, no cree que sea así, ya que cambió “desde 1999, cuando se rompió el sistema de partidos. Hasta ese momento, la variable independiente era cómo le iba al gobierno de turno”. Sin embargo, cree que la variable independíente hoy es “la articulación filoperonista”.

En este sentido, el gobierno tiene dos opciones: fortalecer su núcleo de votantes o conquistar nuevos. Para Riorda, la segunda opción es más compleja, ya que “entendió su limitación electoral por el rechazo de entre el 55 y 60%. Ya no apuesta a consensos mayoritaríos, sino que busca solidificar su voto original antikirchnerista”

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