Tex Avery, creador de grandes personajesEconomía 

Tex Avery, creador de grandes personajes

Alguna vez hablamos en esta página de Tex Avery, uno de los grandes maestros del dibujo animado clásico. Fue quien incluyó el absurdo, el comentario subido de tono, la ruptura de todo “realismo” en el cartoon de un modo que nadie antes había logrado. Fue, también, el más anárquico y -en cierto sentido- amargo de la tríada de creadores importantes de ese período: Disney era el self-mademan utópico; Chuck Jones, el ironista finalmente con esperanzas y Avery, el pesimista total, casi un nihilista, como lo demuestra uno de sus últimos cortos, Sh-h-h-h, que realizó a fines de los cincuenta para Walter Lantz.

Lo que pocas veces se le reconoce a Avery es haber sido, también, uno de los más grandes creadores de personajes de la historia. Cuando estaba en Warner, allá por 1938, fue quien trajo a la pantalla a Daffy Duck, un éxito instantáneo por su “puede pasar cualquier cosa” violento y desaforado. Y en 1939, fue quien trajo a la vida -o definió completamente en colores, actitud, diseño y forma de hablar- a Bugs Bunny en un corto magistral llamado A Wild Hare. Cuando a principios de los años cuarenta pasó a ase uno de los productores clave de MGM, ayudó a definir el estilo de la casa -Tom y Jerry, creados para MGM por William Hannah y Joseph Barbera, le deben muchísimo a Avery- y trató de crear personajes que pudieran ser famosos. Pero aunque en ese período es cuando realizó sus mayores obras maestras, sus películas más personales y más recordadas, el momento en que quedó definido el “Averyanismo” total, no tuvo tanta suerre al inventar personajes, aunque al menos dos quedaron para siempre en el imaginario animado.

El primero de ellos es Droopy, que apareció por primera vez en la pantalla en 1943 en el corto Dumb Hounded, probablemente una de las películas cómicas más influyentes de la historia. Lo decimos y la recuerda: un lobo escapa de la cárcel y Droopy lo persigue por todas partes. Su primera frase: miró al público y les dijo “ey, gente, yo soy el héroe, ¿saben?” aunque el aspecto decía todo lo contrario. Es mucho más conocida, de todos modos, la secuela de esta película, Northwest Hounded Police. Solo hay 24 cortos de Doopy, que es un personaje afortunado al que jamás le pasa nada malo, que nunca pierde, que siempre se enfrenta con unos grandulones tramposos (por lo general un perro imbécil) a los que la propia física, tomando partido moral, los contradice. La buena acción de Droopy, o Droopy Double Trouble son ejemplos clarísimos.

El otro personaje es el lobo. No tiene nombre aunque popularmente se lo conoce como Wolfie Wolf. Es un tipo ventajero, cobarde y tiene dos comportamientos. Como compañero en películas de Droopy, es un desesperado ansioso que intenta por todos los medios escapar de algo, un alienado. Cuando coprotagoniza los cortos de la pelirroja sexy Red (Red Hot Riding Hood, Swing Shift Cinderella), es la encarnación absoluta de la lascivia, a niveles poco “recomendables” para niños. Su primera aparición, de todos modos, fue en 1942 como una encarnación de Hitler en la parodia (sexual, violenta) de Los Tres Cerditos llamada The Bliltz Wolf, el primer corto de Avery para MGM.

Los “malos” de sus cortos son tan imbéciles como malvados realmente

Pero hay otros dos personajes que vale la pena mencionar. Uno es la tremenda Screwy Squirrel, la ardilla loca. Probablemente es el único personaje de los dibujos animados que muere realmente. Hay muy pocos cortos de ella: probablemente sea porque son tan anárquicos y monstruosamente rápidos que todas las ideas posibles se agotan en pocas películas. La ardilla, como pasa con muchos personajes de Avery, domina incluso los elementos del cine: muestra cómo hace los efectos de sonido de una película, se va del lugar donde los fondos están dibujados, genera cámaras lentas o rápidas de acuerdo con la locura de cada instante. Son solo cinco cortos. En el último, Lonesome Lenny, un perro que se siente solo por la muerte de su mascota (a la que asfixió: es gigante y tonto) se siente solo y encuentra en Screwy una posibilidad de tener un nuevo compañero de (violentos) juegos. Al final, se repite la escena del principio y el cadáver de la ardilla -que saca un cartel que dice “Final triste, ¿no?”. Una genialidad que se puede ver toda en YouTube o Vimeo.

Por último, Red. Red fue en realidad diseñada por uno de los grandes colaboradores de Avery, el dibujante Preston Blair, que venía de Disney (se pueden ver muchos de sus diseños en Dumbo). Blair creó a la colorada ardiente como una parodia de Caperucita en Red Hot Riding Hood, de 1942. Pero la volvió a utilizar cada vez que hizo falta tener a una chica “hot” en la pantalla. Es impensable hacer algo así hoy (de hecho, Jessica Rabbit está absolutamente inspirada en este personaje curvilíneo). Durante la Segunda Guerra Mundial, decoró muchos aviones y la leyenda cuenta que Blair les mandaba a los soldados del frente imágenes de la chica en poses non sanctas y sin una gota de ropa. Más que Betty Boop, es la encarnación del sexo y el erotismo en el cartoon clásico, y si no se la atacó nunca ni se buscó censurarla hay que encontrar la razón en que, durante los años cuarenta y con la Guerra encima, nadie se preocupaba demasiado de esas cosas. Eso en primera instancia. En segunda, Red siempre fue un personaje “secundario”.

Avery tiene muchísimo más para narrar. Fue el primer gran satirista, el primer gran paródico, el primero en romper la “cuarta pared” para generar efectos cómicos para el espectador. El primero en apelar a la inteligencia de esa persona que estaba sentada en el cine desde el dibujo animado, siempre un género reputado de menor y realizado con lo poco que a los estudios les quedaba de los grandes presupuestos. En ese cine marginal hay obras maestras, como todas las que aquí mencionamos. Disfrute porque son gratis.

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