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Pandemia de intervencionismo: se multiplican medidas del gobierno sobre la economía

A los pocos minutos de conocerse el dato del Índice de Precios al Consumidor de marzo, que marcó 4.8%, el gobierno nacional anunció una batería de medidas para intentar contener la inflación. La suba de precios acumulada en el primer trimestre supera el 13%, muy cerca de la mitad de la inflación que el gobierno se propuso como meta para todo el año: 29%. En ese contexto es que el gobierno decidió volver a apostar a una serie de herramientas para propiciar una baja en los precios, con intervenciones directas en algunos eslabones del comercio interno y externo del país. Entre otros puntos se anunció:

-Mayores requisitos para la exportación de carne vacuna.

-Creación de un nuevo registro de exportaciones de carnes para monitorear las exportaciones cárnicas y el abastecimiento del mercado interno.

-Creación de una comisión para actualizar precios de referencia de exportación con el fin de evitar la subfacturación de las exportaciones.

-Nuevos acuerdos de abastecimiento de carne a precios accesibles, ampliación de la cobertura territorial y la disponibilidad hasta fin de año.

-Acuerdo con los principales proveedores de insumos industriales de uso difundido y de la construcción a los fines de sostener el precio vigente al mes de marzo hasta fin de año, con cláusula de revisión trimestral.

-Acuerdo de precios con los principales fabricantes y cadenas de comercialización de productos de electrónica y electrodomésticos para mantener fijo los precios actuales hasta fines de octubre e incluye la estructuración de ofertas especiales.

-Negociación con empresas alimenticias de una nueva canasta de productos a precios accesibles, previsibles y de cumplimiento obligatorio en todo el país.

-Incorporación de 500 nuevos fiscalizadores a los fines de fortalecer las tareas de control y garantizar el abastecimiento mientras tenga vigencia la emergencia sanitaria.

-Puesta en marcha del Observatorio de Precios coordinado por la Secretaría de Comercio Interior.

Son solo algunas de las acciones que completan un combo que, en líneas generales, se sostiene sobre la premisa de más control hacia las empresas privadas e intervención en los precios, una receta de dudosa efectividad, a juzgar por los resultados del pasado. Pero el intervencionismo que se vio esta semana para intentar contener la suba de los precios se enmarca en una estrategia muy desarrollada en los últimos años, principalmente promovida por los gobiernos kirchneristas. Hoy el menú del intervencionismo está presente en diversas acciones:

-En el mercado interno: con control y congelamiento de precios, mantenimiento y subsidios a las tarifas, prohibición de aumento de alquileres (venció en abril, pero se evalúa su extensión), exigencia a las empresas de informar sus costos de producción, etc.

-En comercio exterior: retenciones a las exportaciones y amenazas de cierres para algunos productos, restricciones al acceso al libre mercado de cambios, trabas a la importación de insumos productivos.

Mercado cambiario: cepo al dólar, impuesto a la compra de divisas, parking por la compra de dólar Bolsa.

Mercado laboral: prohibición de despidos, doble indemnización.

-Intento de estatizaciones: no prosperaron en el caso de Vicentin. También hubo proyectos para estatizar el sistema sanitario privado y un proyecto para que las empresas que recibieron asistencia estatal durante la pandemia entreguen parte de su paquete accionario.

-Más presión fiscal: el récord de presión fiscal que soportan empresas ronda el 33%. Se sumaron aportes especiales como el Impuesto a la riqueza. 

Una de las referencias en el estudio de las intervenciones es Manuel Solanet, director en Políticas Públicas de la Fundación Libertad y Progreso autor del trabajo “El intervencionismo en la Argentina”, donde describe la lógica del funcionamiento y el uso político de este tipo de acciones, avanza hacia una clasificación de las intervenciones e incluso estudia los “costos” que supone su aplicación.

En diálogo con PERFIL CORDOBA Solanet consideró que “el control de precios implica una intervención muy dura, muy perjudicial y muy poco efectiva. Además, tenemos la intervención de la Secretaria de Comercio Interior para que las empresas informen sus costos. Esto es muy del estilo soviético y no se sabe para qué va a servir. Será más costo administrativo para las empresas. También hay intervenciones burocráticas muy costosas, se eliminó la posibilidad de crear una empresa en 24 horas, la IPJ se convirtió en un órgano molesto con mucha militancia adentro. Y después tenemos las intervenciones en el plano laboral que desalientan la inversión y hace que las empresas no tomen gente”.

Para Solanet la pandemia ha agregado muchos casos de intervención, con algunos que pueden considerarse casi de avance sobre las libertades individuales. “Con el argumento de la pandemia se han multiplicado los controles. El daño más importarte de todo esto es que ahuyenta la inversión directa productiva y desalienta la producción. Toda intervención que no obedece una causa necesaria hace mucho daño”, asegura.

El intervencionismo “dubitativo” de Alberto


“Hay una cuestión en la matriz de acción política dentro del kirchenrismo y de parte del peronismo, donde opera una lógica de mayor intervención del Estado, incluso en lugares donde está probado que no es saludable”, plantea Manuel Font, analista político de la consultora Globaltecnos. En un reciente paper Font habla de ´intervencionismo dubitativo´. “Tenemos casos como el de Vicentin, pero hubo otros bochornosos, como los anuncios de las prepagas. En el mismo día que se habilitó un aumento, se lo dio de baja. No debe haber en el mundo registro de algo así. Creo que hay una parte del gobierno que quiere jugar el mismo partido que jugaron en 2011-2015 y no pueden. El presidente dice que no va a dudar en aumentar las retenciones y al otro día dice que las retenciones no se tocan”, explica Font. Y plantea que “el impacto de esto es que se entra en el juego de la política conflictiva, siempre hay alguien en tensión con alguien. A la vez hay una ralentización de los actos de gobierno que termina afectando la toma de decisiones. Y hacia afuera tenes un desincentivo absoluto para cualquier tipo de emprendimientos”.

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