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La oportunidad hace al emprendedor

Por más absurdo que parezca, las épocas de crisis son momentos en los que surgen nuevas oportunidades de negocios. Así como la desafortunada frase dice “la oportunidad hace al ladrón” yo diría que “la oportunidad hace al emprendedor”.

En momentos de crisis surgen nuevas necesidades que necesitan ser resueltas, por lo que el público comienza a demandar nuevas soluciones. Es ahí donde el empresario o emprendedor, no solo debe identificar esa demanda naciente, sino que debe ser lo suficientemente creativo a la hora de satisfacer las nuevas necesidades.

Para eso un emprendedor deberá salir de su zona de confort. Es muy difícil que se pueda ofrecer un producto o servicio diferente si se sigue trabajando de la misma forma. El emprendedor deberá ser lo suficientemente flexible como para adaptar lo que ofrece, la forma en que lo hace, la estrategia de comercialización o la manera en que lo monetiza.

Algunas opciones para salir de la zona de confort:

Buscar nuevos mercados. Por ejemplo, si siempre comercializaste tu producto o servicio en una gran ciudad, podés evaluar la posibilidad de ofrecerlo en pequeñas ciudades o pueblos cercanos. De esta forma es probable que identifiques un nuevo mercado que también demanda lo que ofrecés pero que quizás, hasta el momento, no tenía la posibilidad de adquirirlo. Claro está que, la logística, sería el primer factor que deberías evaluar, ya que si no lo podés trasladar, no lo podrás comercializar. Pero si esa parte se resuelve, seguramente descubrirás un gran potencial de venta.

Si tu canal de comercialización siempre fue el mercado minorista podés probar con incursionar en el mercado mayorista o viceversa. En este caso, el factor más importante a tener en cuenta será tu capacidad productiva. Pero quizás logres mutar de muchos clientes chicos, que generalmente realizan compras reducidas y poco frecuentes, a algunos comercios que puedan realizar compras mayores y con más frecuencia.

Una buena idea, en épocas de crisis, puede ser ofrecer cursos, talleres o capacitaciones para enseñar lo que sabes hacer. Con esto no tengas miedo de que quien asista al evento luego se convierta en tu competencia. Podes estar ayudando a alguien que como consecuencia de la crisis no puede adquirir el producto, a que lo haga por sus propios medios, y también sucede que mucha gente quiere aprender por el simple hecho de saber hacerlo.

Nunca tan vigente la frase “El que mucho abarca, poco aprieta”: En épocas de vacas flacas es hora de dejar de lado el ego que acompaña a todo emprendedor y reconocer que solo es mucho más difícil. Quizás sea un buen momento para buscar aquella persona que pueda aportar lo que vos no sepas o no puedas lograr.

Posiblemente sea momento de estudiar si el valor que estás agregando es suficiente. Muchos emprendedores (e incluso grandes marcas) implementan la opción de, si lo que ofrecen es un producto, brindar algún servicio que lo acompañe y, por el contrario, si lo que ofrece es un servicio, sumar un producto que lo complemente.

Si el producto o servicio lo permite, evaluá si lo que vendés lo podés ofrecer bajo la metodología de alquiler. Puede ocurrir que lo que ofrezcas le sea de utilidad muy pocas veces (por no decir solo una) a tu comprador y, al no ser algo indispensable en su vida, sea lo primero que decida reducir. Si ofreces la metodología de alquiler le estarías resolviendo un gran problema al cliente, disminuyendo costos para él por lo que ya no tendría por qué privarse de adquirirlo.

Las crisis económicas y culturales nos obligan a reinventarnos y pensar por fuera de los paradigmas impuestos. ¿Alguna vez se te hubiera ocurrido que una peluquería podría ser el principal cliente de una cervecería? Bueno, eso está pasando y ocurre porque el mercado, y más hoy en día, está en constante movimiento. Hay que estar lo suficientemente despierto, y dispuesto, para identificar las nuevas posibilidades.

No porque estemos atravesando un momento complicado tenemos que bajar los brazos y dejar que la crisis nos pase por arriba. Ir corriendo al banco a retirar nuestros ahorros, comprar dólares y sentarse a esperar que esto pase tampoco es la única solución. Podemos estar dejando pasar infinidad de oportunidades que podrían servir de empuje para nuestro proyecto personal. Por eso mismo, recomiendo sentarse a pensar (no a esperar), estudiar el mercado objetivo, escuchar y entender mejor a los clientes y, fundamentalmente, reaccionar ante la aparición de nuevas oportunidades.

por Julieta Colella

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