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US Open: Leylah Fernández, la canadiense que hace historia con Steve Nash en la platea y su padre “mirando fútbol”

Un par de butacas del Arthur Ashe resumen de la mejor manera la historia precoz que empieza a escribirse y desparrama talento en el mítico estadio del US Open. Allí están el esfuerzo de la familia y la inspiración para soñar en grande.

Y ahí está Leylah Fernández, tenista canadiense de 19 años, con lo ojos llenos de lágrimas. Agradeciendo a su padre, que dejó de lado su pasión por el fútbol para sumarse a su ilusión con la raqueta; estirando los brazos a su madre, que se alejó tres años para intentar mejorar la economía y sustentar el objetivo de la niña pero que ahora sonríe desde la platea; y cautivada con su ídolo al ver que la escena se invierte: es Steve Nash el que la aplaude a ella.

“Recuerdo que cuando era más joven, mi padre lo usó como ejemplo y me dijo que tenía que trabajar duro como Steve Nash”, suelta con la naturalidad que le regala su edad y sin tomar dimensión que está en Nueva York disfrutando de unas semanas impensadas y que acaba de meterse en la final del Grand Slam.

“Ojalá podamos tener un partido de tenis pronto”, dice mirando hacia la butaca en la que Nash, leyenda del básquetbol canadiense, integrante del Salón de la Fama de la NBA y actual entrenador de Brooklyn Nets, la ovaciona con la sonrisa ancha y la mirada orgullosa.

Y completó: “Conocí a Billie Jean King, Juan Martín Del Potro y Steve Nash vino a verme. No sé cuál de todos es el mejor regalo que recibí hasta ahora”,

Fue recién, el 6 de septiembre, el día en el que Leylah cumplió 19 años. Horas más tarde saltó a la cancha y venció en tres sets y en una emotiva definición en el tie break a la ucraniana Elina Svitolina, medallista de bronce en los recientes Juegos Olímpicos de Tokio y quien había llegado a dos semifinales en citas del Grand Slam, incluyendo el US Open de 2019.

Pero antes ya había empezado a generar murmullos en Flushing Meadows al dejar en el camino a Naomi Osaka (tercera ronda) y a Angelique Kerber (octavos), dos rivales que saben lo que es coronarse en el tradicional certamen neoyorquino.

La estrella de la NBA y actual entrenador de Brooklyn Nets, Steve Nash aplaude en la tribuna del Arthur Ashe a Leylah Fernández. Foto: Reuter

El esfuerzo de la familia

En el momento más alto de su incipiente carrera, además de subrayar la presencia de Steve Nash, Fernández se tomó su tiempo para valorar el esfuerzo de su familia. Contó que su madre, canadiense de ascendencia filipina, se mudó a Estados Unidos para conseguir mayores ingresos y ayudar a que su sueño tuviera el sustento necesario.

“Tuvo que ir a California durante unos años para apoyar a mi familia y apoyarme a mí en el mundo del tenis. Ese tiempo fue definitivamente muy duro para mí, porque necesitaba una madre, necesitaba que alguien estuviera ahí para mí entre los 10 y los 13 años. Apenas la vi en esa época. Cada vez que la veía, era como ver a una persona extraña pero al mismo tiempo a alguien tan familiar”, reflexionó.

Aquella difícil experiencia es una de las razones por las que la tenista ahora está tan feliz de tener a su madre alentándola en las tribunas de Flushing Meadows.

“He tenido mucha suerte de tener a mi madre aquí en este torneo, animándome y divirtiéndose conmigo todo este tiempo. Hemos pasado por muchas cosas juntos como familia. Me alegro de que ahora mismo todo esté de nuestro lado”.

El desahogo de la canadiense tras vencer en tres sets a Aryna Sabalenka y pasar a la final en Nueva York. Foto: Reuter

El apoyo de su entorno fue clave para desarrollar su fortaleza mental, una de las grandes virtudes de su tenis.

“No creo que solo haya hecho yo el trabajo. Mi padre también tomó la decisión un día de agarrar nuestras cosas e ir a Estados Unidos para poder estar con mi mamá porque era demasiado… ¿Saben qué? Me alegro de haber tomado esa decisión, de que mi madre se fuera a California, porque me hizo más fuerte, y creo que a mi familia también“, relató.

Del fútbol al tenis

El padre de Fernández, Jorge, es otra pieza clave de la carrera de Leylah. Exfutbolista ecuatoriano, Jorge cambió de pelota para ejercer como instructor de tenis de su hija y aún en estos días define la estrategia de los partidos de esta zurda que empieza a dejar su huella en el circuito.

Cuenta Leylah que luego de superar en semifinales a la número dos del mundo, la bielorrusa Aryna Sabalenka, realizó una videollamada a su casa de Florida para hablar con su padre. Le preguntó cómo la había visto y se encontró con una respuesta curiosa.

“Bromeó con que no me había visto porque estaba mirando un partido de fútbol”, dijo Fernández. Es que esa misma noche la selección de Ecuador perdió 1-0 ante Uruguay por las eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial de Catar 2022.

En realidad “disfrutó, tenía una gran sonrisa”, aclaró la finalista, que también habla un fluido español por enseñanza de su padre.

Partiendo del número 73 del ranking mundial, Fernández ya dio una de las grandes sorpresas de la temporada del tenis al tumbar en Nueva York a tres integrantes del top five: Sabalenka (2º), Osaka (3º) y Svitolina (5º). Nadie logró esta hazaña en un Grand Slam desde Serena Williams en 2012.

La final del futuro

La final del sábado será ante otra joven prodigio, la británica Emma Raducanu (18 años) quien superó el jueves en semis a la griega Maria Sakkari. Así se convirtió en la finalista de un Grand Slam más joven desde Maria Sharapova en 2004 con 17 años en Wimbledon. De yapa, alcanza la definición sin haber perdido un solo set, estableciendo un récord para una jugadora que viene desde la clasificación.

Emma Raducanu no lo puede creer: con 18 años jugará la final del US Open y aún no perdió ningún set. Foto: AFP

El futuro ya llegó: será la primera final de un Grand Slam entre menores de 20 años desde que Serena Williams (17 años) venció a Martina Hingis (18) en el US Open de 1999.

Raducanu también busca ser la primera tenista de su país en alzar un Grand Slam desde Virginia Wade en 1977 en Wimbledon.

Si se compara la precocidad de estas jugadoras con la de una superestrella como Serena Williams, la estadounidense conquistó el primero de sus 23 títulos de Grand Slam a los 17 años en el US Open de 1999, tres años antes de que nacieran Raducanu y Fernández.

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