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A la Selección le juegan a no dejarla jugar, pero resolvió un partido clave para acercarse al Mundial

No hubo otro concierto de la Selección en el Monumental. Esta vez no se floreó como el domingo pasado y se vio a un Lionel Messi terrenal. De todas formas, le alcanzó para ganarle 1-0 a Perú, que erró un penal, en el último partido del año en Buenos Aires. Así, ya acaricia la clasificación al Mundial del año que viene: le sacó 12 unidades de diferencia a Chile, el sexto en la tabla y primero en quedarse afuera. Además, incrementó el invicto a 25 partidos y de yapa sumó la cuarta fecha sin amonestados.

Hubo que trabajarlo. Como en el primer tiempo contra Uruguay, la Argentina debió desatar una defensa rival severa para encontrar espacios en un campo minado de piernas ajenas. Casi el mismo esquema que el Maestro Tabárez plantó el Tigre Gareca. Del 4-5-1 celeste, al 4-1-4-1 peruano, al equipo de Scaloni le juegan a no dejarlo jugar. Perú clausuró los callejones internos, se cerró bien y durante gran parte de los 45 minutos iniciales no corrió peligro porque le impidió al local quedar mano a mano con Pedro Gallese.

Le dejó las bandas libres. Lo invitó a que eligiera esa vía de acceso de manera obligada. Lionel Messi recibía la pelota y en milésimas de segundos tenía un par de adversarios encima. Rodrigo De Paul se ofreció como segunda guitarra. Y manejó el medio celeste y blanco. La Argentina, entonces, fue por afuera. Angel Di María, esta vez parado como extremo zurdo, fue el más buscado para generar profundidad. Se intentó con envíos aéreos para él. Ninguno tuvo final feliz. Y, por más de que Nahuel Molina oficiaba casi de extremo por el otro lado, nunca abrían para su sector. Hubo un gol de cabeza de Cuti Romero tras un tiro libre de De Paul que fue bien anulado por offside.

A Perú le costaba su nombre cruzar la mitad de la cancha. Un tiro libre de Gianluca Lapadula que tapó con guantes firmes Emiliano Martínez fue la de mayor riesgo.

La jugada más linda de la Selección se dibujó luego de un intento de avance peruano. Los albicelestes aprovecharon los huecos y manejaron de atrás hacia adelante: pifió Lautaro Martínez y después Di María. La Argentina se dio cuenta que por la derecha había luz. Y por allí, entonces, volvió. Esta vez, con eficacia: un buen tándem entre De Paul y Molina terminó con el centro del exBoca y el cabezazo letal de Lautaro.

Tardó, pero el gol llegó. Gareca tomó nota de lo que le pasó a Uruguay. Y después del desnivel en el marcador no mandó a sus dirigidos al ataque. Se mantuvo en el plan inicial, pero moviendo el bloque unos metros más arriba en el complemento. Por momentos pudo robarle el balón a la Argentina. Entró Jefferson Farfán (por Lapadula) y a él le puso una linda pelota Yoshimar Yotún, acción que culminó en penal del Dibu al delantero. Pateó Yotún al travesaño para que Martínez alimente su leyenda de imbatible en los penales, aunque no siempre la ataje. Algo produce en los rivales. Creer o reventar.

Eso no envalentonó a la Selección ni pinchó a los visitantes, que no se desarmaron. Con Messi en segunda marcha y Giovani Lo Celso apagado, le faltó juego para romper líneas y no pudo ponerse cara a cara con Gallese, más allá de tenerla y de sostener la paciencia para, a pesar de todo, no claudicar en la búsqueda.

Esta vez, el triunfo fue sin brillo, pero vale tres puntos igual, para estar a un paso de Qatar 2022.

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