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Mario Blejer: “Sergio Massa tiene un horizonte acotado, le irá bien si logra cambiar las expectativas”

– ¿Quién la tiene más difícil esta semana: Talleres con Vélez por la Copa Libertadores o Sergio Massa con el dólar? [N.E.: Mario Blejer es hincha de Talleres de Córdoba, juega la revancha el miércoles tras perder 3 a 2 en la ida]

– Massa con el dólar. Talleres puede darlo vuelta.

– ¿Massa no?

– La tiene difícil. Debe lograr que los operadores que compraron dólares a $ 350 pierdan plata porque sólo de ese modo cambiará la regla de juego del mercado. El que sigue perdiendo por ahora es el Banco Central.

– ¿Cómo se hace sin reservas? En definitiva el que compra dólares siempre gana…

– Los fondos de inversión y bancos miran el arbitraje diario, exploran cómo ganar dinero en el margen porque no les interesa comprar dólares y atesorarlos años como un ahorrista minorista. Entran y salen todo el tiempo. Si un día pierden una posición grande de dinero tendrán una postura más cauta a la hora de invertir en vez de estar todo el tiempo apostando contra el peso.

“Si hoy se devalúa vamos a volver a los mismos problema de siempre. Veo sólo medidas y no una estrategia”.

– ¿Cómo ve el paquete de Massa?

– A fines de los 80 le preguntaron a Mijaíl Gorbachov en EE.UU. que describiera con una sóla palabra cómo veía a la economía rusa. “Good”, respondió. El periodista pidió que dijera una palabra más y Gorbachov agregó “not good”. ¿Qué quiere decir? Que muchas veces depende de cuánto se quiera profundizar un tema en economía. Las medidas de Massa, en el enunciado, son sensatas. Pero son engorrosas, complicadas de aplicar y no vienen a solucionar nada de fondo. En todo caso vienen a desarmar distorsiones acumuladas por el Gobierno que no debieron haber existido.

– ¿Qué es lo que más resalta del paquete?

– El ajuste en los subsidios de energía. Que no se emita más para financiar el déficit, aunque esto último es relativo: el Banco Central encontrará alguna contabilidad creativa.

– ¿Acaso no ve un programa?

– No veo medidas que sean parte de un programa con objetivos para los próximos años. No veo una estrategia de mediano plazo.

– ¿Le cree a Massa?

– No importa si le creo yo. Importa si le creen los operadores e inversores. Entiendo que querrían creerle. Los activos argentinos tienen recorrido para ganar.

“La Argentina nunca pudo ganar competitividad sin devaluar el peso”

– ¿Qué le parecería Gabriel Rubinstein, el economista que sonaba para de número dos?

– Muy bien.

– Se habla de bajar el déficit fiscal. ¿Qué margen hay en la Argentina para ir a un déficit de 2,5% del PBI como anunció Sergio Massa?

– Esa es una pregunta política no económica. Económicamente no hay margen para tener este desequilibrio y encima hay un montón de fuerzas de trabajo potenciales que reciben subsidios e incentivos negativos sumergiendo la economía en el estancamiento. La Argentina llega así al final de una historia…

– ¿De qué historia?

– Una que ya vimos. En 70 años hubo 8 o 9 crisis con gobiernos de izquierda, derecha, peronistas, radicales, militares, etc, en las cuales siempre nos quedamos sin dólares, devaluamos, la inflación se fue de la mano y terminó todo peor. Nunca pudimos ganar competitividad sin devaluar el peso.

“Hay que tomar el nuevo paradigma productivista que vemos en el mundo donde no hay más divisiones entre keynesianos y neoliberales”

– ¿Y entonces?

– Hay medios idóneos para ser más productivos: tecnología, eficiencia y hacer valer las ventajas comparativas.

– Cuando los economistas hablan de ganar productividad suena a tener que trabajar más por el mismo salario o reforma laboral –

Si la productividad crece el salario aumenta. Para el productor es lo mismo pagar un salario más alto si al final del día el trabajador produce 120 en lugar de 100.

– ¿Y si la productividad aumenta pero el empresario no paga ese plus?

– Es un tema de la estructura y la distribución. Pero la Argentina no alcanzó ese estadio del desarrollo aún y en verdad involucionó. No hay que ser competitivo o más eficiente bajando los salarios rales sino produciendo más y pagando mayores salarios.

– ¿Cómo involucionamos? ¿Su hipótesis?

– Arriesgo una, no es nueva, reconozco: el poder de corporaciones y sindicatos muy fuertes enquistados en nuestra estructura.

“No hay que ser competitivo o más eficiente bajando los salarios reales sino produciendo más y pagando mayores salarios”.

– Le pregunté si Massa tenía margen para hacer un ajuste fiscal y me respondió que era una pregunta política, que estamos en una crisis como antes. ¿Cómo llegamos hasta acá?

– Porque la respuesta a su pregunta, de si el peronismo tiene margen o no para hacer el ajuste, depende de qué medidas se tomen para ganar reservas en serio. No pidiendo prestado US$ 5.000 millones…

– Pero estamos en una urgencia y US$ 5.000 millones son US$ 5.000 millones.

– El tema es cómo ganar esos US$ 5.000 millones de verdad, no pedirlos. Vea, yo entiendo que no podemos estar hablando de 2025 o 2030 en plena crisis y tanta pobreza. Sólo digo que las medidas deben ser consistentes con un objetivo, con mejorar la capacidad productiva del país, con un gasto público que genere más incentivos para invertir y un marco institucional que permita prever más allá de una administración o gobierno. Hay que tomar ese nuevo paradigma productivista que vemos en el mundo donde no hay más divisiones entre keynesianos y neoliberales, reformas iniciadas por gobiernos de derecha y que continúan los de izquierda y viceversa.

– ¿Paradigma productivista no es desarrollismo?

– Parecido, sí.

– ¿Le gustaba Arturo Frondizi?

– Tuvo visión. Pero no fue fácil. Heredó un cepo, un Estado sobredimensionado, fue al FMI y devaluó. Tuvo problemas de herencia económicos y políticos no resueltos. Mi tío fue su secretario de Trabajo, David Blejer. Fue famoso porque rompió una huelga bancaria de tres meses con apoyo de Frondizi. Por tres meses no hubo bancos.

– ¿Hay margen para devaluar?

– Si se devalúa vamos a volver al mismo problema que describía antes con la inflación. Sería un círculo vicioso. Además, desde el punto de vista de la balanza comercial el superávit comercial sigue estando.

– ¿Por qué hay cepo si hay superávit comercial y no hay restricción externa?

– Yo no digo que no haya problemas y los que usted señala lo son. Sólo digo que si va a devaluar hay que mejorar la carga tributaria. Para mí las retenciones al campo no sirven y sería mucho más eficiente un impuesto a las Ganancias por ejemplo.

– ¿Aconsejaría un desdoblamiento?

– Sólo como transición a una unificación y si el dólar más caro estuviera más bajo.

– O sea, no a la devaluación pero sí al desdoblamiento.

– Un desdoblamiento que en cierta forma llevaría a una devaluación para achicar la brecha. Pero no lo haría permanente. De todas formas aclaro para que no se mal interprete. No estoy a favor de tomar medidas hoy con la tasa de cambio si antes no se tomaron o anunciaron todas las otras medidas de las que hablamos. Sólo estoy diciendo que en caso de una emergencia o una crisis mayor, cuando ya no hay salida, bueno, en ese caso prefiero desdoblar a devaluar.

“La crisis no va a revertirse, al menos que tomen reformas de fondo, sustantivas”.

– ¿Cómo bajaría hoy los dólares paralelos para luego encarar un desdoblamiento?

– Con credibilidad y como digo siempre con las tasas: que la codicia le gane al pánico. El Banco Central actuó bien subiendo las tasas.

– ¿Hacen falta cambios en el Banco Central como dicen cerca de Massa?

– Creo que no. El Banco Central no crea el déficit sino que lo financia. Y nunca dejará de hacerlo.

– ¿Le sorprende que Argentina ingresó en una crisis en 2018 y desde entonces no haya podido salir?

– No me sorprende que la crisis siga por lo que decía más arriba, de la decadencia. Para ganar credibilidad hacen falta consensos y las medidas en este tiempo llegaron siempre tarde o fueron insuficientes.

– ¿Puede terminar esto como en 2001 o 2002?

– Aquello fue mucho peor. Los bancos quebraron y las empresas estaban endeudadas en dólares. Hoy no tenemos empresas zombies porque el Estado las mantenga más allá de la extraordinaria liquidez global que no sabemos bien cómo impactará acá cuando se retire del todo. A mí me parece que lo que las empresas hoy en Argentina no tienen es la posibilidad de competir.

– ¿El caso de Israel de los 80 sirve como ejemplo para estabilizar en la Argentina como dice Horacio Rodríguez Larreta?

– Eran economías más simples. Las de hoy son mucho más complejas. Además, Israel se benefició de una inmigración fuerte de la Unión Soviética que escapaba de la caída del comunismo y se aggiornó muy rápido al ajuste. Estaban dispuestos a todo y muchos, muy calificados.

– ¿El mundo va a una desaceleración fuerte?

– El mundo no sé. Pero puede haber una recesión en Europa. Y la inflación tanto en EE.UU. como en Europa demorará en bajar. Me preguntaron una vez en CNN qué pasaría con las tasas y yo respondí que deberían subirlas directamente a 3%. Casi se horrorizaron. Nunca entendí bien esto de aumentarlas 0,25% o 0,75%. Si la inflación va al 9% anual…

– ¿Los argentinos entendemos más la inflación?

– Creo que sí. Pero una cosas es entenderlo y otra lograr que baje.

– ¿El futuro es de EE.UU. o de China? Usted trabajó muchos años en Asia y China como economista del FMI en los 80 y 90.

– Es difícil comparar porque China no es un país democrático. Ellos avanzaron mucho utilizando el paradigma desarrollista que yo hacía mención antes. Por supuesto que con métodos no admisibles.

– Volviendo a la Argentina, ¿qué cree va a pasar con la inflación y el dólar?

– La crisis no va a revertirse, al menos que tomen reformas de fondo, sustantivas.

– ¿Qué sería que a Massa le vaya bien?

– Que no estemos peor que ahora.

– ¿Es inevitable que la inflación suba más?

– La inflación subirá un escalón. El tema es que después no suba otro más alto. Es lo que los economistas decimos ‘segunda derivada’.

– ¿Y esa cómo la ve?

– Massa tiene un horizonte acotado. Le irá bien si logra cambiar las expectativas. Pero eso no significa que el problema esté resuelto.

– Un ex ministro de Economía contó hace poco que para agarrar ese cargo hay que estar en buen estado atlético

– Hay que tener vocación. Cuando estaba en el Banco de Inglaterra se me acercó una vez un presidente de un Banco Central sabiendo que yo había estado en Argentina en 2002. Me empezó a decir “no sabe la tensión que tengo, todos los días presiones, los políticos llaman”.

– ¿Y?

– Era el presidente del Banco Central de San Marino. Imagine, no tienen moneda. Así que bueno, tensiones hay en todas partes.

– ¿Es optimista?

Hay que tener un grado alto de optimismo para pensar que esto se resolverá fácilmente. No hay margen para el error. Pero creo que habrá una mejora.

Entre la tibieza del FMI y la dureza de Milton Friedman

Mario Blejer conoce bien el Fondo Monetario Internacional. Trabajó en ese organismo durante los 80 y 90, mucho en el área de Asia. Regresó a la Argentina en 2001 para incorporarse al equipo de Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía, poco antes de la crisis que derivó en la salida del gobierno de Fernando de la Rúa.

“A Cavallo lo conocía de Córdoba de vernos de chicos en Cerro Las Rosas”, dice hoy Blejer en su departamento en Palermo.

– Conociendo el FMI, ¿ayudará a la Argentina en este momento? Será dificil cumplir con lo pactado.

Ayudará. El Fondo no puede perder la apuesta que hizo en la Argentina y de hecho no le pidió reformas estructurales que habría que encarar como la tributaria y laboral. Se trata de un organismo cuya presencia en el mundo se encuentra en pleno retroceso en parte porque la globalización se ha frenado pero también porque su capacidad de prestamista se ha visto opacada ante la inmensa masa de liquidez emitida en estos años para palear la crisis y también los créditos a China.

Su paso por el FMIy el hecho de que en las últimas dos décadas ha sido casi un asistente puntual al Foro Económico de Davos, lo hace una persona siempre al tanto del debate global. En este contexto de turbulencias a nivel internacional (ver entrevista) y el piso en el que se encuentra la economía argentina, para Blejer “los activos argentinos tienen potencial para subir. El problema como siempre es el timing”.

Blejer estudió en la Universidad de Chicago. Allí se encontró con otro cordobés y que como él trabajaría en el FMIy sería presidente del Banco Central: Roque Fernández. “Estudiábamos juntos”, recuerda.

“De Milton Friedman recuerdo dos cosas. Una que siempre decía que a la hora de exponer una posición había que exagerar para luego volver atrás. Eso hacía que dijera cosas como por ejemplo que no estaba a favor de que para ejercer la medicina habría que tener título porque según Friedman ‘yo ni loco me atendería con alguien sin título’, el mercado sólo se encargaría de que nadie acuda a él. La otra que recuerdo es que una vez me hizo una pregunta cuando estaba en primer año y no lo entendí. No le gustó. Me quedé mal. Años más tarde cuando estaba exponiendo mi tesis se apareció en el aula de repente. Me quedé paralizado. Fue shockeante. Su personalidad y exigencia eran fuertes. Años más tarde me escribió para comentarme que le había gustado un paper que publiqué”.

Hoy Blejer compone música litúrgica judía. Mario Blejer Project está Spotify y hay dos álbums subidos: Adon Olam y Shiru LaShem Shir Hadash. Compuso más de 60 temas.

Blejer es hincha de Talleres de Córdoba. “Tengo esperanza para este miércoles, la revancha con Vélez por la Copa”. En la ida perdieron 3 a 2 en Liniers. “Me hice hincha porque mi papá, que tenía empresa de construcción, hizo instalaciones en el viejo estadio. Y como parte de pago le regalaron una entrada vitalicia. A él no le gustaba el fútbol y yo iba con mis amigos. Entrábamos 2 con esa entrada y luego uno salía y volvía a ingresar con otro amigo. Así íbamos 5 o 6 en total”.

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