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Fernán Quirós: “No quiero transformarme en un político que sabe chapotear en el barro”

– ¿Cuándo tomó la decisión de competir por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?

– La decisión final fue muy reciente. La comuniqué en cuánto pude, pero fue muy trabajada, pensada, reflexionada. Se trata de un cambio demasiado relevante, no sólo en mi historia personal, sino también para mi familia, para mis afectos, que fueron los primeros a los que les conté. 

– ¿Cómo reaccionaron ante la noticia?

​- Bien. Ellos, mi familia y mis amigos, me ayudan a reflexionar frente a un cambio de estadio que tiene una gran significancia, a poner en palabras algunas cuestiones de análisis. Y sobre todo se pusieron a disposición.

– Será la primera vez que compita en una elección. ¿Qué lo llevó a decidir ese salto?

– Veo una sociedad emocionalmente muy rota, que ya tiene una sensación de hastío, que no ve un camino posible de mejora y no confía en lo que se puede hacer. Se ha construido esta dinámica de la grieta, de miradas antagónicas y polares, que hace que la sociedad no tenga los lazos sociales necesarios para poder construir un consenso. Desde esa perspectiva, creo que todos los servidores públicos tenemos que ponernos a disposición para ayudar.

– En ese contexto, ¿qué plus aporta Usted?

– En esa dinámica siento que mis características, especialmente de la salud integral, incluyen un montón de áreas que van más allá del sistema de salud. Como por ejemplo la educación, el desarrollo humano, tener un techo o un trabajo. En el escenario doloroso en el que estamos lo que yo le vengo a ofrecer a la sociedad es lo que ya conoce de mí: una persona que intenta capacitarse profesionalmente, comunicarse con transparencia y que sobre todo busca encontrar espacios de diálogo donde personas que pensamos diferentes podamos valorar las ideas que el otro tiene.

Fernán Quirós, en su oficina en el Ministerio de Salud porteño. Foto: Constanza Niscovolos.

– Solo ha estado en la función pública estos tres años. ¿No le teme al barro de la política en una campaña electoral?

– Yo no pretendo transformame ahora en un político porque voy a ser candidato, yo pretendo seguir siendo genuinamente quien soy y no solamente otra persona más que sabe chapotear en el barro de la política. Creo que la sociedad se merece ofertas variadas de dirigentes. Voy a gestionar a partir de mi concepción sobre cómo veo la función pública, a ponerme a disposición como servidor de la sociedad. Si bien es un espacio diferente al que yo vengo atendiendo, he tenido bastantes tensiones políticas a lo largo de la pandemia, he ido sofisticando, despuntando la calidad de las herramientas que llevo en la mochila.

– Lleva puesto el mote de candidato de Horacio Rodríguez Larreta. ¿Es así?

– No me parece. Horacio fue bastante claro cuando dijo que va a dar libertad de competencia. Yo lo que sí tengo es una sintonía de concepto de buen gobierno, de eficiencia, de planificación y de ejecución que Horacio defiende. Con él compartimos una mirada en común sobre cómo se gestiona y se hace un buen gobierno. Naturalmente, por la dinámica de donde vengo, que es la de la salud, aporto una visión más humanística.

– ¿Qué le dijo Rodríguez Larreta cuando le comunicó su decisión de competir?

– Se puso muy feliz, porque él estaba esperando mi decisión. Por eso ahí fue que decidimos comunicarlo juntos a la sociedad. ​Valora mucho lo que hemos hecho a lo largo de la pandemia, y tiene mucho afecto hacia mi persona, como también lo tiene hacia otros funcionarios.

– ¿Alguna vez imaginó este escenario cuando asumió como ministro de salud porteño en 2019?

– De ninguna manera lo hubiera podido imaginar. Sí imaginé dentro de las funciones de gobierno que iba a cumplir la persecución del bienestar social, del desarrollo humano y de otros aspectos que tiene la salud que casi todos son ejes de gobierno porque son determinantes sociales. Difícilmente alguien tenga buena salud si no tiene techo, familia o dignidad.

– Seguramente si no hubiera habido una pandemia de por medio, Usted no sería candidato.

– Hay un montón de casos en la historia de la humanidad que nunca hubieran sido pero terminaron siendo. Yo tuve, con Horacio y con el equipo, la oportunidad de desarrollar políticas públicas que fueron muy valoradas, porque cambian esta dinámica del barro político. Se demostró que se puede empatizar con lo que atraviesa la sociedad, con lo que piensa y siente. Y a partir de eso hilvanar denominadores comunes para una enorme mayoría de las personas. Ese formato de hacer política es el que yo traía en mi ADN, porque había sido el mismo con el que desarrollé políticas en otros ámbitos de mi vida, desde los principios y valores que me mueven.

Fernán Quirós, en el Ministerio de Salud porteño. Foto: Constanza Niscovolos.

– Soledad Acuña, Jorge Macri y Usted. Ya hay al menos tres ministros de la Ciudad lanzados para 2023. ¿Cómo conviven en el gabinete?

– De mi parte, se convive con un enorme respeto hacia los dos, que espero que ellos sientan hacia mi. Existe una larga historia en la política de que en la competencia al otro le tiene que ir mal. Acá somos todos del mismo espacio y gobierno, defendemos lo mismo con valores similares pero matices diferentes y por consiguiente tenemos que mostrar nuestros talentos, lo que proponemos. La sociedad nos tiene que distinguir por eso, no por lo que los otros no tienen. Para mí es súper natural vincularme con ellos. Los valoro mucho a ambos porque tienen cosas muy positivas para ofrecer.

– Otro candidato de Juntos por el Cambio para la Ciudad es Martín Lousteau, pero desde el radicalismo. ¿No garantiza la continuidad de esa marca amarilla de la gestión PRO que sí pueden asegurar ustedes?

– Habría que definir qué es esa marca amarilla. Si representa la idea de un buen gobierno, con gente focalizada en políticas públicas que le llegan a la sociedad, que están orientadas a lo que la sociedad necesita y plantea, al uso eficiente de los recursos públicos, sí es lo que nosotros valoramos como el buen gobierno, del que somos parte. No obstante, yo creo que Martín es un muy buen candidato también, que viene de otro espacio político, pero que coopera y colabora con nosotros en la Ciudad y a nivel nacional. Pero no debemos ser nosotros los que debatamos quién tiene mejores condiciones para gobernar, tiene que ser la gente la que vote y yo tengo la confianza y la convicción de que esa marca amarilla, tal cual la describí, es una marca muy fuerte y superadora, que la sociedad valora mucho.

– Su candidatura arranca con un apoyo clave como el de Elisa Carrió. ¿Qué le representa?

– Valoro muchísimo el apoyo de Elisa, por el respeto que tengo hacia ella y hacia el espacio político del que forma parte. Cuando habla de mí, no lo hace desde la estrategia o desde lo político, sino a partir de un tono de afecto y de emocionalidad que para mí es muy significativo, todavía más importante.

Fernán Quirós, en el Ministerio de Salud porteño. Foto: Constanza Niscovolos.

– ¿Ya habló con todos los referentes del PRO y de Juntos por el Cambio?

– He hablado con todos, especialmente con el PRO de la Ciudad. Les estoy diciendo que voy a trabajar para que este espacio tenga el mejor candidato para esta Ciudad, que pueda seguir una muy buena gestión que empezó hace 15 años con Mauricio (Macri) y que continuó Horacio (Rodríguez Larreta).

– Si en un año lo eligen jefe de Gobierno, ¿su idea es mantener el equipo de trabajo actual o venir con su propia gente?

– No le asigno una esencial trascendencia al tema de los propios. Es importante rodearte de gente que te contenga en mucho sentidos, pero lo que más valoro son los equipos profesionales que transforman. El equipo de la Ciudad tiene una capacidad técnica extraordinaria, están todos muy bien formados. Algunos vienen de la época de Mauricio, otros se moldearon con Horacio. En la Ciudad tenemos gente que se ha profesionalizado en estos años. Si te fijás, en los países desarrollados el staff suele ser muy consistente, incluso en caso de los cambios de gobierno. Yo voy a respetar muchísimo la estructura de la gente que esta en la Ciudad, porque tiene la capacidad de enfocar y resolver problemas de la sociedad.

– ¿Cómo hará para evitar que la protesta social, muchas veces dirigida a Nación, impacte en la vida cotidiana de quien transita por la Ciudad?

– En este tema hay dos verdades que parecen un poco contradictorias pero son igual de atendibles. Por un lado, una demanda social de resolver la problemática de la pobreza, de tener esperanzas de desarrollo de manera individual cada una de las familias. Eso evidencia un problema estructural de la Argentina, que hace mucho que no crece ni genera esas expectativas. Del otro lado, aparece una forma de expresar ese reclamo que es inapropiada, porque lo que hace es dañar y lesionar las oportunidades de los otros ciudadanos.

– ¿Tienen solución los piquetes, entonces?

– Hay que hacer un cambio profundo, duradero. Un paso es lo que Horacio está proponiendo, que es terminar con la intermediación de los planes sociales. El segundo punto a tener en cuenta es que es impensable contener un grupo de 20.000 o 30.000 personas que se manifiestan, muchas veces mujeres con niños, con la Policía. Necesitamos tener una estrategia coordinada, como hubo en la época en que Mauricio gobernaba el país, María Eugenia (Vidal) la provincia y Horacio la Ciudad, y se contenía a los grupos en sus lugares de origen. Una vez que están en la 9 de julio es un costo adicional a la sociedad agregar violencia.

– ¿Y la puja con Nación por la coparticipación porteña cómo cree que se va a resolver?

– Eso lo tiene que decidir la Justicia. Yo creo que Horacio en eso estuvo impecable. Dijo “esto no, no corresponde, la institucionalidad es la Justicia y por allá voy”. Eso es lo que hubiera hecho yo también si hubiera tenido que estar en su lugar. Como en otros casos, se trata de eficiencia y buen gobierno. A cada peso que la ciudadanía te entrega para la gestión a través de sus impuestos, vos le tenés que poner el mayor valor agregado en términos de impacto social, ya sea en cuestiones de educación, salud o seguridad. Y luego tenés que discutir tus ingresos en los ámbitos institucionales que corresponde.

Fernán Quirós, en el Ministerio de Salud porteño. Foto: Constanza Niscovolos.

Metódico y estudioso desde joven, debutante en la política partidaria

La sensación de calma que transmite Fernán Quirós cuando se conversa con él contrasta por completo con el bullicio y el ruido que vivió desde chico en su casa en Olivos, en plena década del ’60, con diez hermanos más que formaban una familia bien singular, con un padre pediatra y una madre enfermera.

Quirós recuerda esos años con felicidad y se jacta de haber sido el único miembro de la familia hincha de Boca dentro de un clan en el que predominan los simpatizantes de River. “En esos años Boca ganaba todo y River llevaba mucho tiempo sin salir de campeón”, explica sobre su elección futbolera.

Al actual ministro de Salud porteño la política lo atrajo en su adultez, recién a partir de 2008, cuando conoció a Mauricio Macri y empezó a trabajar cerca del PRO, aunque desde la función privada. En su juventud, que atravesó durante el gobierno y militar y el regreso de la democracia con Raúl Alfonsín, se dedicó enteramente al estudio, sin darle lugar a la política partidaria. Actualmente sigue leyendo sobre medicina, al punto que casi no mira películas o series.

“En una familia tan numerosa, con un padre que a esa altura ya estaba jubilado, teníamos dificultades económicas muy significativas, lo que me llevaba a estar muy enfocado en poder recibirme para poder trabajar y ganar mi propio salario”, describe. Recién después de haber cursado la residencia en el Hospital Italiano, dice Quirós, “empecé a ampliar mi perspectiva, mi participación en la cosa pública, pero no en la política partidaria”.

Quirós define como “foco y periferia” a los frentes que como funcionario le toca equilibrar en el día a día de la política. “El foco es a qué viniste, qué te da sentido. A mi me dio sentido saber que puedo aportar un diferencial desde mi conocimiento en salud, que puedo ayudar a construir calidad de vida”, dice. Y distingue a la periferia: “Es el ruido político, las chicanas, a las que yo le doy un segundo lugar de importancia. Conmigo pasarán de largo”.

Más allá de que su lanzamiento es como candidato porteño, Quirós ve en la coyuntura nacional conflictos que alteran el bienestar de la sociedad. “Llevamos una cantidad significativa de décadas perdiendo valor en lo económico y en lo social. Estamos, paulatinamente, cada vez peor, pero tenemos que mirar hacia adelante. La raíz que genera esos problemas económicos y sociales tiene que ver con las dificultades que tenemos los argentinos para ponernos de acuerdo en un norte común”, sostiene.

En esa línea, habla de “pérdida de cohesión social” debido a que “cada uno de los grupos de la sociedad se vincula con gente que piensa igual y no con quien quizás le puede aportar una visión diferentes de las cosas”. Asegura que “no hay respeto por el otro y que se perdió la capacidad de influenciarnos mutuamente, de manera positiva. Eso tenemos que cambiarlo”. 

Itinerario

Fernán González Bernaldo de Quirós nació en Olivos el 1° de octubre de 1962. Se graduó como médico con diploma de honor en la Universidad de Buenos Aires, en 1987. En 1993 se recibió de especialista en medicina interna y en 2011 obtuvo una maestría de Gobierno y Dirección de Sistemas de Salud de la Universidad de Cataluña. Docente de la UBA, tiene a su cargo el doctorado en Ciencias de la Salud del Instituto Universitario del Hospital Italiano, donde se formó desde la residencia. También es miembro del American College of Health Informatics y miembro fundador de la International Academy of Health Science Informatics. En 2008 comenzó a asesorar al PRO en materia de salud en la Ciudad de Buenos Aires, en 2015 quedó a cargo del proyecto Red Pública de Salud del AMBA y en 2019 asumió como ministro de Salud porteño.

Al toque

Un desafío: Acompañar a la sociedad a reconstruir los instrumentos que le permita acordar cuestiones en común.

Un sueño: Ver una Argentina que clavó en 2023 una bisagra e inició un camino diferente al que yo viví a lo largo de mi vida.

Un placer: Sentir que soy coherente con lo que pienso y digo en mis acciones.

Un líder: Nelson Mandela.

Un prócer: José de San Martín.

Una sociedad que admire: Varias, pero las nórdicas europeas tienen una cultura de la que podemos aprender.

Un proyecto: Ser capaz de construir la mejor versión de mí mismo para ofrecerle a la ciudadanía, manteniendo mi genuinidad y mis afectos.

Un recuerdo: Una casa con diez hermanos donde todos los días encontrábamos oportunidades de cooperar como compañeros y resolver conflictos.

Una película: Cualquiera de las que trabaja Ricardo Darín.

Una serie: No miro ninguna.

Un libro: Tratado de la eficiencia, de Francois Jullien.

Una comida: Dos. Tortilla a la española, y papas con mariscos.

Una bebida: Vino, Malbec.

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