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Adiós a las pastillas de caldo: deberías dejar de usarlas ahora y este es el motivo

Hay inventos que suponen un antes y un después para el día a día: ocurrencias ingeniosas que nos hacen la vida más sencilla bien sea porque aceleran algún proceso, liman alguna incomodidad o nos permiten hacer cualquier tarea con más sencillez. La irrupción de los cubitos de caldo tipo Avecrem, que también se comercializan en marcas como Knorr, Maggi o firmas blancas como Carrefour o Hacendado, son uno de ellos.

Desde que llegaron a España hace ya casi cien años, se han convertido en un recurso casi imprescindible, especialmente para aquellas familias que no tienen tiempo para dejar sus guisos al fuego durante horas y ven condicionada su alimentación por los ritmos frenéticos del tardocapitalismo.

El éxito de los cubitos de caldo

Para concretar, cuando hablamos de «cubitos de caldo» nos referimos a esos pequeños bloques o tabletas de caldo concentrado que se utilizan para dar sabor y mejorar el aroma de las sopas, guisos y otros platos líquidos. Están hechos de ingredientes como sal, grasa, extracto de carne o vegetales deshidratados, hierbas, especias y otros aromatizantes.

Su funcionamiento es sencillo: simplemente se disuelven en agua caliente o se agregan directamente a la comida durante la cocción para darle un sabor más rico y sabroso.

Gracias a su versatilidad y facilidad de uso, los cubitos de caldo son muy convenientes y se utilizan ampliamente en la cocina, ya que proporcionan un método rápido y fácil para agregar sabor a los platos. Vienen en una variedad de sabores, como pollo, res, pescado, verduras y champiñones, lo que los hace versátiles y adecuados para una variedad de recetas. También existen opciones de cubitos de caldo vegetariano y vegano para quienes siguen una dieta basada en plantas.

La razón por la que deberías dejar de usar pastillas de caldo

En declaraciones al medio El Español, el director del Grado de Nutrición Humana y Dietética de la Universidad Europea del Atlántico, Iñaki Elío, explicó que los principales problemas de recurrir a estos caldos concentrados son su alto contenido en sal y la dudosa calidad de las grasas utilizadas: «Las pastillas de concentrado de caldo presentan un alto contenido en sal de mesa, potenciadores del sabor (glutamato monosódico) y grasas que pueden ser más o menos saludables».

#OMS recomienda consumir de 5 gramos -o 2.300 miligrs. de sodio al día; en las Américas el consumo de sal es el doble en mayoría de países — OPS/OMS (@opsoms) June 13, 2013 La cantidad de sal que contienen estos calditos es tal que, si la OMS recomienda no consumir más de 5 gramos diarios, este producto por sí solo ya aporta una media de 3,88 gramos.

Por este motivo, Elió plantea que «las personas con problemas de hipertensión arterial, problemas cardíacos, hepáticos o de retención de líquidos no deberían consumirlo por su contenido en sal», ya que «un consumo de sal y una dieta baja en potasio contribuyen a un aumento de la tensión arterial, el riesgo de enfermedad cardiovascular y accidente cerebrovascular. La población general, realiza unos consumos de nueve a 12 gramos de sal por día, doblando la ingesta máxima recomendada».

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