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Los centros de datos encuentran su guarida en Zaragoza

El área metropolitana de Zaragoza se ha convertido en un imán para los centros de datos. La capital aragonesa concentrará la presencia de los búnkeres digitales tras el reciente anuncio de Microsoft, que implantará tres almacenes interconectados en el Parque Tecnológico del Reciclado (PTR), en La Muela y en La Puebla de Alfindén. Será en 2026 cuando previsiblemente la nube de Microsoft se unirá a la de Amazon Web Services (AWS), cuyos centros de datos de El Burgo de Ebro, Villanueva de Gállego y la Plataforma Logística de Huesca se enchufaron a la red e introdujeron a Aragón en el selecto club de las tierras conectadas al cloud.

La apuesta de Microsoft por situar en este territorio sus mastodónticos proyectos hace que la comunidad emerja como el epicentro en España de un sector en pleno auge en Europa. Sin embargo, es Zaragoza la que con su tela de araña se ha quedado con el trozo más grande del pastel de las inversiones de dos de los tres mayores operadores mundiales del negocio cloud, denominados hiperescalares en la jerga informática. La localización en el entorno de Zaragoza se debe a las fortalezas energéticas que son una de las claves decisivas, tanto por la ingente capacidad de generación renovable como por la calidad de las infraestructuras de transporte y suministro de la electricidad. Pero esta no es la única razón de semejante desembarco de multinacionales.

Una de las claves es el bajo precio de los suelos industriales y las excelentes conexiones en lo que telecomunicaciones se refiere. Por el entorno de la capital aragonesa discurren algunas de las principales autopistas de fibra óptica que atraviesan el país, lo que facilita la conectividad de los almacenes con las comunidades donde se concentra la mayor parte del PIB nacional.

Lo cierto es que el anuncio de Microsoft ha despertado una notable expectación en el sector tecnológico y en los entornos donde van a ubicarse estas instalaciones, que, si bien Microsoft no ha confirmado las localizaciones, este diario pudo saber que ya se ha procedido a la compra de suelo en el polígono PTR, próximo al barrio rural zaragozano de La Cartuja, La Muela y La Puebla de Alfindén. Entre el caso de los últimos, los alcaldes acogen con cautela la llamada de este diario, pues aseguran que «nadie» les ha confirmado el desembarco de la multinacional tenológica que fundó Bill Gates, si bien no niegan que han mantenido conversaciones tanto con el Gobierno de Aragón como con la propia Microsoft. 

Prudencia entre los alcaldes

«De ser cierto que vienen, será un revulsivo total y absoluto, sobre todo para la atracción de empresas y para que los jóvenes puedan formarse en un sector que cotiza al alza como lo es la informática y quedarse aquí», señala la alcadesa de La Puebla de Alfindén, Pilar Villanueva (PP). Coincide con la afirmación Adrián Tello, el regidor de La Muela (CHA), que traslada la «expectación» del municipio ante las noticias, a falta de confirmación oficial. 

Las sensaciones son también muy positivas en el sector tecnológico de Aragón, que recibe con los brazos abiertos la llegada de otro titán como Microsoft por la contribución que puede tener al crecimiento de esta actividad, pero, sobre todo, por la oportunidad que supone para que la comunidad se especialice en economía digital.

La cercanía a una autpista de fibra óptica de primer nivel es clave para la localización, así como la ingente capacidad de producción de energía verde a través de renovables

No obstante, los expertos y agentes consultados también se muestran pragmáticos a la hora de valorar los efectos positivos de la implantación de centro de datos. «Vaya, que ni son para lanzar las campanas al vuelo ni se puede subestimar la importancia de estas inversiones«, apuntan consolidadas fuentes del sector. 

«Es un anuncio realmente interesante y relevante. Que grandes multinacionales decidan invertir en la comunidad supone ponernos en el mapa digital europeo» afirmó Félix Gil, presidente del clúster de empresas TIC, electrónica y telecomunicaciones de Aragón (Tecnara). Más que los beneficios directos que pueden aportar, a su juicio, lo importante de estas implantaciones es el potencial que ofrecen. «Deberíamos intentar aprovecharlo tanto la sociedad como la Administración para crear una cultura de digitalización e impulsar el emprendimiento y la formación alrededor de la tecnología de cloud».

También cree que los frutos «no son cuestión de un día», sino que se recogerán a largo plazo. Para ello, aboga por tomar medidas y políticas, tanto en el sector privado como en el público, para sacar el máximo partido. «La Administración, más allá del éxito logrado al captar estos grandes operadores, tiene que dar más pasos para poder capitalizar todo el valor que se puede generar», sostiene. En este sentido, apuesta por invertir más en la escuela y la formación de niños y jóvenes en educación digital y disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). «Si les enseñamos desde críos programación y tecnología verán posibilidades que nosotros ahora nos somos capaces de ver», apunta.

Gil, también director ejecutivo (CEO) de la consultora tecnológica Integra considera que el despliegue de Microsoft y AWS debe ser aprovechado «no solo es crear talento tecnológico, sino recuperarlo». Lo cierto es que Aragón es ahora «más exportadora que importadora» de personas cualificadas. «Estas implantaciones pueden ser un acicate para que los graduados que salen de la universidad se queden aquí», apunta. La dificultades para reclutar personal es de hecho el principal problema del sector TIC de la comunidad, que tiene actualmente unas 2.000 ofertas de trabajo vacantes.

Desde el clúster aragonés de innovación IDiA aplauden del mismo modo el anuncio de Microsoft, pero consideran que los centros de datos en sí tiene un efecto limitado «si no se va más allá». Que el proyecto amplifique sus beneficios sobre el territorio depende de que alrededor de estas infraestructuras «se generen una industria de desarrollo de servicios y productos (software)», sostiene Antonio Novo, presidente de la entidad. 

En su opinión, hay que esperar a conocer los detalles del concepto de «campus» de centros de datos que plantea Microsoft. En cualquier caso, desde IDiA ofrecen «toda la colaboración» para tejer alianzas con el entorno empresarial local que sean de interés para el gigante tecnológico.

La falta de transparencia de estos grandes operadores no ayuda a clarificar el impacto socioeconómico de sus centros de datos. Al igual que ocurre con AWS, Microsoft no ha detallado por el momento el empleo directo que generará en sus instalaciones ni el importe concreto de la inversión. Paradójicamente, los reyes del almacenamiento de datos se resisten a aportar información detallada sobre sus planes. La compañía fundada por Bill Gates se limita a señalar que su proyecto podría «contribuir» a la creación de más de 2.100 puestos de trabajo especializados en tecnología entre 2026 y 2030, se supone que incluyendo en este número los empleos indirectos e inducidos.

La realidad es que la mano de obra directa de este tipo de centros suele situarse entre los 50 y 75 empleados, es decir, la plantilla de las nubes de Microsoft en Aragón rondaría entre los 150 a 225 en total. 

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