InicioSociedadHasta dónde puede llegar el discurso ultramontano del Secretario de culto?

Hasta dónde puede llegar el discurso ultramontano del Secretario de culto?

El sábado pasado en Europa Viva 24, la cumbre del fascismo internacional organizada por el partido español Vox en Madrid, el Secretario de Culto argentino, Francisco Sánchez, dijo que las leyes del aborto, matrimonio igualitario y divorcio “buscan pervertir a nuestro hijos y hacer daño a la sociedad”. Este jueves lo ratificó con expresiones como “los hijos de familias separadas tienen un rendimiento 25% menor» y que “cerca del 30 por ciento de los hijos de familias separadas sufren trastornos de ansiedad”. No precisó cuál era el estudio que tomó como referencia para hacer semejantes afirmaciones pero aseguró que esas cuestiones “fueron estudiadas por especialistas de universidades públicas, como la Universidad de Buenos Aires.

Prometió, además, que hará “todo lo posible” para derogar la legalización del aborto. Sin sonrojarse ni especificar fuentes dijo que en Argentina está cayendo la natalidad por efecto de la sanción de la ley de IVE. Esa legislación estaría impidiendo que el país pueda “repoblarse” y promover el crecimiento económico. También se expresó en contra de la ley de matrimonio igualitario y la Educación Sexual Integral.

Quién es Francisco Sánchez

Después de desempeñarse en cargos municipales en la Ciudad de Neuquén, en 2019, Sánchez, muy cercano a Patricia Bullrich, fue electo diputado nacional por el PRO. Fue muy activo en su campaña contra la legalización del aborto y presentó un proyecto de ley que proponía se aplique la pena de muerte a Cristina Kirchner, por la «causa vialidad».

El elegido por Diana Mondino para encabezar la Secretaría de Culto, que se encarga de la relación entre el Estado y los distintos cultos, tiene antecedentes de críticas contra el Papa, el islamismo, entre otros. Durante la discusión por la ley de IVE planteó que en caso de resultar aprobada, impulsaría su derogación desde el primer momento. En esa época estrechó fuertes lazos con sectores evangélicos.

Sánchez es Técnico Superior en Recursos Humanos y tiene una Diplomatura en Derechos Humanos, de la Universidad Austral, ligada al Opus Dei. En febrero de 2021, celebró cuando la agrupación cercana a Milei llamada “Jóvenes Republicanos” colgó bolsas mortuorias frente a la Casa Rosada con los nombres de Estela de Carlotto, de Abuelas de Plaza de Mayo, y otros referentes.

Arcaico y ultramontano

“Es un preconciliar de un arcaísmo difícil de encontrar en elencos gubernamentales normalizados», analizó la historiadora Dora Barrancos para Página12 sobre las expresiones del funcionario. Y también alertó sobre su peligrosidad, aun en su grado de discordancia con la realidad y las estadísticas: «Basta con ver lo que está pasando en la legislación sobre aborto en países como Nicaragua y El Salvador para entender que sí es posible retroceder en derechos”.

La postura antidivorcio, un debate que en Argentina está saldado desde la ley promulgada en junio de 1987 por el presidente Raúl Alfonsín hace 37 años, es para Barrancos una configuración tan reaccionaria que ni el Papa Francisco hoy comulga con ella. Se queda corta la categoría de “conservador”: “A contrapelo de estos discursos, el Papa ha pedido que no se debe excomulgar a los divorciados y ha pedido administrar las correspondientes bendiciones a quienes se casan nuevamente”.

Las de Sánchez son teorías que no resisten el menor chequeo. Aún así, tal como explica Barrancos, la novedad argumental de las fuerzas reaccionarias hoy es la presunta utilización de fuentes científicas. “Antes era la fe. Ahora se ve una tendencia a la incorporación de supuestas estadísticas. Así se discutió también la ley de aborto. No existe hoy por hoy nigún estudio con crédito científico sobre la relación entre rendimiento escolar y divorcios”.

Para la Doctora en Derecho Marisa Herrera, los dichos del Secretario de Culto que apuntan a volver a discutir los supuestos «efectos negativos» del divorcio encierran una fuerte violencia hacia la “tantísima cantidad de personas que se han divorciado, como así también hacia sus hijos e hijas”.

“Es un delirio y, a la par, constituye una clara violación al principio de igualdad y no discriminación entre hijos de padres casados y no casados pero a la inversa a lo que sostenía de manera tradicional: que tenían ventajas jurídicas los hijos matrimoniales en contraposición a los extramatrimoniales. En definitiva, otro acto de crueldad a la que nos ha acostumbrado este gobierno. Es urgente al dimensionar el tenor (¿y la bajeza?) de los debates que se pretenden volver a colocar en la agenda pública”, dice Herrera.

Ideología de género, el denominador común

Declaraciones como las de Sánchez basadas en supuestos datos que nunca se ponen sobre la mesa no son exabruptos o posiciones extremas dentro de La Libertad Avanza. Las críticas a lo que diversos funcionarios, y el mismo Milei, suelen denominan “ideología de género” son libertarismo en estado puro y un ítem en las agendas radicales del mundo.

Esa batalla cultural contra lo que llaman “ideología de género” es hoy uno de los acuerdos más extendidos de las extremas derechas, muy diversas entre sí. El mejor amigo español de Milei, Santiago Abascal, es profundamente estatista y Marie Le Pen es antisemita pero ¿en qué puntos se entienden ellos dos con el presidente argentino? En parámetros como la idea de que la familia (sólo entendida en formato tradicional) es la “base de la sociedad” y en determinado diseño universal de la naturaleza femenina.

Esa matriz ultraconservadora y antiderechos que es el sustento de la formación de una mayoría de funcionarios oficialistas, especialmente ensañados contra cualquier crítica a la desigualdad estructural (sea por cuestiones de género, racistas, etc.) se alimenta del trabajo de ideólogos como Agustín Laje, uno de los voceros más sobresalientes de las derechas alternativas, o polemiquitas como Nicolás Márquez, que hace tres semanas hizo gala de su discurso homoodiante en el programa radial de Ernesto Tenembaum.

El caso Márquez

Durante aquella charla, Márquez dijo sin titubear que la homosexualidad era una enfermedad y una conducta autodestructiva, y que el Estado, hasta la llegada de Milei, la “promueve, incentiva y financia”, a través de lobbies. Sostuvo sus mensajes de odio con estadísticas sin fuente ni contexto (“Una persona de tendencia homosexual vive 25 años promedio que una heterosexual”) a lo largo de toda la conversación. Los periodistas que dialogaron con él no pudieron ir más allá de las reacciones de rechazo, ideológico y emocional. Ninguno pudo rebatir con información esos prejuicios disfrazados de datos.

Como en el caso de Nicolás Márquez, y el de tantos más, hay una prepotencia “del falsario saber argumentativo”, asegura Barrancos. Se finge conocimiento de datos científicos frente a un entrevistador que, si bien puede estar bien intencionado, se encuentra frente a este tipo de afirmaciones, «desnudo y sin documentos». No sólo es un problema lo que dicen, sino que no suelen encontrar contraargumentos o repreguntas. Se necesita confrontarlos desde un saber especializado. Para hablar y discutir sobre por ejemplo energía atómica, como dice, Barrancos, “hay que saber de energía atómica…”.

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