domingo, 31 agosto, 2025
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Paleo eficiente: el secreto está en la postura

Muchos kayakistas con años de experiencia padecen dolores en la cintura, hombros y muñecas. ¿La causa? Miles de paladas con una postura incorrecta dentro del habitáculo. Al principio, la atención suele centrarse únicamente en mejorar la técnica de paleo, sin reparar en la posición corporal. Sin embargo, durante los primeros meses de práctica resulta difícil perfeccionar la remada debido al esfuerzo físico que implica timonear el kayak y mantener el equilibrio.

Por eso, es fundamental que las remadas iniciales se realicen en aguas calmas, donde podamos concentrarnos en dos aspectos clave: la postura del palista y la técnica de remada. Además, practicar el movimiento en el aire ayuda a lograr soltura y cadencia. Siempre que sea posible, conviene observar a un palista experimentado y prestar atención a sus movimientos.

Cómo sentarse correctamente

La postura adecuada es con el cuerpo inclinado hacia adelante, en un ángulo aproximado de 45 grados. Idealmente, no debemos apoyar la cintura en el respaldo del kayak; éste debe funcionar solamente como tope para afirmarnos en el apoyapiés. El cuerpo debe mantenerse relajado y sólo tensarse en el momento exacto de la palada.

¿Remada de ángulo bajo o alto?

Contrario a lo que muchos creen, la remada no exige demasiada fuerza en los brazos, sino un movimiento coordinado en el que participe todo el torso. El cuerpo —incluidos manos, trapecios y antebrazos— debe mantenerse relajado para evitar contracturas.
Existen dos formas básicas de palear: la remada de ángulo bajo y la de ángulo alto. Como indica su nombre, la primera se realiza con la pala cerca de la borda, formando un ángulo bajo con respecto a la superficie del agua.

La segunda, en cambio, se ejecuta con la pala más elevada, generando un ángulo alto. Este último estilo también implica una mayor rotación del cuerpo y un trabajo activo de las piernas, siempre que el cockpit lo permita. En ambos casos, el ritmo debe ser parejo: en un kayak de travesía o recreativo no debería superar los 50 golpes por minuto, manteniendo así una velocidad crucero de entre 5 y 6 km/h.

La principal diferencia entre ambas técnicas radica en la intensidad y el propósito. La remada de ángulo bajo ofrece una cadencia suave y constante, ideal para travesías o paseos. En cambio, la de ángulo alto requiere mayor esfuerzo cardiovascular y es más adecuada para entrenamientos intensos o navegación a ritmo sostenido.

Cabe aclarar que esta técnica fue desarrollada para competencias en aguas calmas y en cockpits que permiten el pedaleo. Si se usa en condiciones de oleaje o viento, aumenta el riesgo de vuelco. Por eso, la remada de ángulo bajo es la más recomendable para kayaks de travesía o abiertos, ya que permite remar incluso con oleaje y en espacios más reducidos.

La caja del palista

El kayakista español Esteban Vicente propuso un concepto muy útil: la “caja del palista”. Consiste en imaginar una caja cuadrada dentro del cockpit, donde debe mantenerse el torso. Todos los movimientos deben realizarse dentro de ese límite. Uno de los errores más comunes es rotar en exceso el cuerpo al remar, lo que provoca una extensión anormal del hombro y posibles lesiones con el tiempo. La regla es clara: ningún movimiento de remada debe salirse de la caja.

Los principiantes suelen depender en exceso de los bíceps y antebrazos, tirando de la pértiga de forma rígida, con paladas cortas y enérgicas, y sin aprovechar la torsión del cuerpo. Esto limita el rendimiento y favorece el cansancio. En cambio, el palista avanzado realiza paladas largas y suaves, usando todo el cuerpo. El movimiento es fluido y encadenado, con una rotación activa del torso. Así se involucran grandes grupos musculares como dorsales, trapecios, abdominales y muslos, generando una palanca más eficiente que impulsa el kayak hacia adelante.

Además, es importante recordar que el movimiento debe ser acompasado y con ritmo, sin tensar innecesariamente los músculos. Contar con el acompañamiento de un instructor o un remero experimentado puede marcar una gran diferencia en el aprendizaje y la corrección técnica. Un punto clave: el palista rígido lucha contra el agua, mientras que el palista relajado fluye con ella. Al principio es normal experimentar dolores de cintura, hombros o el clásico adormecimiento de piernas. Estas molestias suelen ser pasajeras y desaparecen con la práctica constante y un buen calentamiento previo. ¡A no bajar los brazoz!

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