El abogado Raúl Aciar criticó el proceso de reforma constitucional en Tierra del Fuego, al considerar que la dirigencia política prioriza temas ajenos a las urgencias económicas y sociales de la población.
El abogado Raúl Aciar expresó su rechazo al proceso de reforma constitucional en Tierra del Fuego y planteó una fuerte distancia entre las prioridades de la dirigencia y las necesidades de la población. “La gente está preocupada por el precio de los fideos. La política está preocupada por la reforma de la Constitución”, afirmó en radio Provincia al sintetizar su mirada sobre el contexto actual.
El letrado describió un escenario económico complejo y advirtió que “la situación es cercana al quebranto económico” y que la provincia “viene, en lo que va del año 2006, enero, febrero y marzo, pidiendo plata para pagar gastos corrientes”. En ese sentido, remarcó que “esto es crítico, es grave y es serio” y alertó sobre el impacto que puede tener el endeudamiento: “La plata que se pide y los préstamos que se toman, los termina pagando la gente”.
En ese marco, cuestionó que “se está desviando lo que debiera ser la actividad política en una cuestión que le interesa solamente a la política”, en referencia a la reforma. “Todos consumimos menos de lo que consumíamos hace poco tiempo” y “parece que la cosa no tiene visos de subsanarse”, agregó, al vincular la discusión institucional con la caída del consumo y la situación social.
El abogado también puso el foco en la representatividad y advirtió que “este es un sistema representativo” pero que “yo no conozco ninguno que, cada vez que tome alguna decisión, consulte con la gente que lo ha votado”. A partir de allí, planteó la diferencia entre “el poder constituyente” y “el poder constituido” y sostuvo que “es muy probable que la gente no elija esto, porque sabe, se siente, este es el sentido común, que hay poca representatividad”.
Finalmente, Raúl Aciar fue crítico sobre las motivaciones del proceso y señaló que “esto no le sirve a la gente. La reforma constitucional es para la política. Entonces se hace política para la política”. Y concluyó: “Ya no hace falta decir que todo el mundo sabe que acá existe la segunda intención de perpetrarse en el poder”.
