A los efectos laborales ya visibles se suman advertencias técnicas sobre mantenimiento, turbinas y sistemas críticos en los yacimientos del norte de Tierra del Fuego.
Informes especializados señalan que no estarían dadas las condiciones para sostener la producción en el corto plazo. A los primeros impactos laborales derivados de la reconfiguración petrolera en el norte de Tierra del Fuego, comienzan a sumarse ahora alertas técnicas sobre la capacidad real de sostener la operación tras la salida de YPF y el desembarco de Terra Ignis junto a Velitec.
Mientras el sector aún procesa la rescisión de contratos con empresas fueguinas, informes especializados advierten que el escenario no se limita al empleo, sino que podría comprometer el funcionamiento mismo de los yacimientos. Un relevamiento del medio especializado Boca de Pozo señala que, a menos de 48 horas del traspaso, ya se registraban problemas en la disponibilidad de personal técnico, equipamiento y sistemas de soporte.
Entre los puntos más sensibles, se advierte sobre falta de mantenimiento en equipos críticos, situación que impacta directamente en la estabilidad de la operación. A esto se suma la incertidumbre en torno a la continuidad de turbinas y sistemas de generación, piezas clave para sostener el funcionamiento de las plantas. Según ese informe, tampoco estaría definida una estructura técnica capaz de reemplazar de manera inmediata el esquema que sostenía YPF, lo que genera un escenario de transición sin respaldo operativo pleno.
Las dificultades también alcanzan a los sistemas de comunicación y coordinación en campo, considerados esenciales para el monitoreo y control de los pozos. El contraste se vuelve más marcado frente a los anuncios iniciales, que contemplaban inversiones y la intervención de más de 100 pozos para incrementar la producción. Sin embargo, hasta el momento no se observa un despliegue técnico acorde a ese plan, en un contexto donde, según las mismas fuentes, ni siquiera estarían garantizadas las condiciones básicas para sostener los niveles actuales de actividad.
Desde el sector, las advertencias también apuntan en la misma dirección. “Está funcionando todo en piloto automático hasta que se rompa algo”, sostuvo el abogado Francisco Giménez, quien además mencionó cambios en sistemas clave y falta de garantías en la continuidad operativa. Con el invierno en puerta y la demanda energética en alza, el foco comienza a desplazarse: del impacto laboral inicial a una preocupación más amplia sobre la capacidad real de sostener la producción en el corto plazo.
