La ley del Impuesto a las Ganancias establece un mecanismo de actualización automática que resulta vital para el bolsillo de los trabajadores en contextos inflacionarios. Esta normativa dicta que los valores de las deducciones y las escalas deben ajustarse semestralmente, específicamente en los meses de enero y julio de cada año. El objetivo central de esta medida es evitar que la inflación erosione el poder adquisitivo del salario y que los empleados paguen más impuestos simplemente por recibir ajustes nominales en sus sueldos.
Para determinar el porcentaje exacto de este incremento, se toma como referencia la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del semestre inmediato anterior. En este caso puntual, se ha considerado la inflación acumulada entre los meses de julio y diciembre de 2025 para fijar las nuevas reglas de juego. Este dato técnico es la llave que modifica todo el esquema fiscal que regirá durante la primera mitad de 2026.
Según los datos oficiales relevados, la variación del IPC en el segundo semestre de 2025 alcanzó un acumulado del 14,29%, cifra que se trasladará de forma directa a las tablas del impuesto. Este porcentaje no es un número caprichoso, sino el reflejo del costo de vida que ahora servirá para elevar los pisos a partir de los cuales se empieza a tributar. Gracias a este ajuste, muchos trabajadores verán un alivio en la presión fiscal sobre sus haberes mensuales a partir de este mes.
La aplicación de estos nuevos valores es inmediata y rige para los salarios que se cobren desde el 1 de enero de 2026. Esto significa que las empresas deberán actualizar sus sistemas de liquidación de sueldos para aplicar las nuevas deducciones y escalas sin demora. Es fundamental comprender que el beneficio aplica sobre el dinero que efectivamente entra a tu cuenta bancaria en este período, sin importar cuándo se generó ese ingreso.
Los nuevos pisos salariales para solteros
Una de las preguntas más recurrentes entre los contribuyentes es cuál será el nuevo umbral de ingresos para comenzar a pagar el impuesto siendo soltero. Con la actualización del 14,29%, un trabajador soltero y sin hijos tendrá un nuevo piso salarial bruto mensual que rondará los $3.000.000. Este monto es la referencia inicial para saber si tu recibo de sueldo sufrirá retenciones o si quedarás exento durante este primer semestre del año.
Si traducimos ese valor bruto a lo que realmente llega al bolsillo, estamos hablando de un sueldo neto aproximado de $2.490.000 luego de los descuentos de jubilación y obra social. Aquellos empleados que perciban una suma inferior a esta cifra no verán retenciones de Ganancias en sus recibos de haberes. Este incremento en el piso representa una mejora sustancial respecto a los valores vigentes a finales de 2025, permitiendo una recomposición parcial del ingreso disponible.
Es importante destacar que este cálculo asume las deducciones estándar para un empleado en relación de dependencia sin otras cargas de familia declaradas. Cualquier concepto adicional que el trabajador pueda deducir, como gastos médicos o alquileres, elevaría aún más este piso, permitiéndole ganar más sin tributar. Por eso, la cifra de $3.000.000 brutos debe tomarse como un punto de partida general que puede mejorar según cada caso particular.
Sin embargo, si tu sueldo bruto supera levemente esa barrera de los $3.000.000, no significa que perderás una gran parte de tu sueldo, ya que el impuesto es progresivo. Solo pagarás sobre el excedente de ese monto y comenzarás con las alícuotas más bajas de la escala actualizada. De esta manera, el sistema busca suavizar el impacto para aquellos que apenas cruzan el umbral de tributación en este nuevo período fiscal.
El alivio fiscal para las familias con hijos
La situación cambia favorablemente para aquellos trabajadores que tienen cargas de familia declaradas, ya que el sistema permite elevar significativamente el piso del impuesto. Un empleado casado y con dos hijos, por ejemplo, recién comenzará a pagar Ganancias a partir de un sueldo bruto mensual cercano a los $4.000.000. Esto marca una diferencia muy notoria respecto a los solteros, reconociendo los mayores gastos que afronta una economía familiar tipo en la actualidad.
En términos de salario neto o de bolsillo, este grupo familiar dejará de tributar si sus ingresos mensuales se ubican por debajo de los $3.302.000 aproximadamente. La lógica detrás de estas deducciones incrementadas es proteger el ingreso de los hogares con menores, otorgando un mayor margen de consumo antes de la intervención del fisco. Es vital que estas cargas de familia estén correctamente informadas para que el empleador pueda aplicar el beneficio en cada liquidación.
Para los casos intermedios, como un trabajador casado pero sin hijos, el umbral de tributación se ubicará en un sueldo bruto estimado de $3.490.000 mensuales. Esto se traduce en un neto de bolsillo de unos $2.894.000, posicionándose en un punto medio entre el soltero y la familia con dos hijos. Cada hijo adicional que se sume a la deducción incrementará el piso, brindando un mayor escudo fiscal frente a las retenciones mensuales que practican las empresas.
Por otro lado, un trabajador casado con un solo hijo tendrá un piso de inicio de tributación en el orden de los $3.730.000 brutos por mes. Su sueldo neto de bolsillo podrá llegar hasta los $3.098.000 antes de sufrir el primer peso de descuento por este tributo. Estos ejemplos evidencian cómo la estructura del impuesto intenta adaptarse a las distintas realidades familiares, premiando con menores impuestos a quienes tienen mayores responsabilidades económicas en su hogar.
El detalle fino de las deducciones personales
Para entender cómo se llega a estos números, es necesario desglosar los valores anuales de las deducciones personales que se han actualizado para este 2026. La «ganancia no imponible» ha quedado fijada en $5.151.802,50 para todo el año. Este es el primer bloque de ingresos que queda totalmente libre de impuestos para cualquier trabajador, independientemente de su situación familiar o laboral.
En cuanto a las deducciones por vínculos familiares, el importe anual deducible por cónyuge ha ascendido a $4.851.964,66 tras el ajuste por inflación. Esto significa que tener al esposo o esposa a cargo (siempre que no tenga ingresos propios significativos) permite restar casi cinco millones de la base imponible anual. Es uno de los conceptos que más impacto tiene a la hora de reducir el monto final a pagar al organismo recaudador.
Por su parte, la deducción por cada hijo menor de 18 años se ha actualizado a $2.446.863,48 anuales por cada uno. En el caso de hijos incapacitados para el trabajo, este monto se duplica, alcanzando los $4.893.726,96, lo que representa una ayuda fiscal considerable para esas familias. Estos valores se suman a la ganancia no imponible y a la deducción especial para conformar el «mínimo no imponible» total de cada empleado.
Finalmente, la «deducción especial incrementada» (empleados en relación de dependencia) se eleva a $24.728.652,02 anuales. La suma de todos estos componentes es lo que determina los pisos salariales mensuales mencionados y define quién paga y quién no. Conocer estos números finos te permite proyectar tu situación fiscal y verificar si tu empleador está realizando los cálculos de manera correcta.
Cómo funciona la escala progresiva del impuesto
Superar el piso salarial no implica automáticamente que debas entregar una porción gigante de tu sueldo, gracias a la progresividad de las escalas. Para este primer semestre de 2026, la tabla de alícuotas también se ha ajustado un 14,29%, estirando los tramos para que sea más difícil saltar a las categorías más altas. El primer escalón grava con solo el 5% a quienes superen el mínimo por hasta $2.000.030,09 de ganancia neta acumulada.
Esto significa que si tu sueldo excede el piso por una suma pequeña, el impuesto que pagarás será mínimo y gradual. A medida que el excedente aumenta, las alícuotas van subiendo al 9%, 12%, 15% y así sucesivamente hasta llegar a los porcentajes más altos. Este diseño busca que el esfuerzo fiscal sea equitativo y que los saltos en el impuesto se correspondan genuinamente con una mayor capacidad contributiva del trabajador.
La escala máxima del 35% recién se aplicará para aquellos cuya ganancia neta sujeta a impuesto supere los $60.750.913,96 acumulados en el año. Quienes lleguen a este nivel pagarán un monto fijo de base más el 35% sobre el excedente de esa cifra millonaria. La gran mayoría de los trabajadores alcanzados por el tributo se mantendrán en las escalas medias e inferiores, lejos de la tasa máxima del sistema.
Es crucial entender que la retención se calcula mes a mes, acumulando los ingresos y deducciones desde el inicio del año fiscal. Por eso, en los primeros meses del año, las retenciones suelen ser más bajas o nulas si el cálculo se prorratea correctamente. Sin embargo, un bono o un aguinaldo a mitad de año pueden hacerte saltar de escala, incrementando la retención de golpe si no se previó adecuadamente.
El dilema del sueldo de diciembre cobrado en enero
Un punto que suele generar confusión es qué sucede con el sueldo devengado en diciembre de 2025 pero cobrado en enero de 2026. La normativa tributaria es clara: Ganancias para cuarta categoría se rige por el criterio de lo «percibido». Esto implica que el impuesto se aplica según las reglas vigentes en el momento en que el dinero está a disposición del trabajador.
Por lo tanto, si cobraste tu salario de diciembre durante los primeros días de enero, ese ingreso corresponde fiscalmente al período 2026. Deberán aplicarse las nuevas deducciones y las nuevas escalas actualizadas con el 14,29%, y no las viejas tablas de 2025. Esto suele ser una buena noticia, ya que los nuevos valores son más altos y permiten descontar menos impuesto sobre ese sueldo.
Sin embargo, puede ocurrir que administrativamente la empresa haya liquidado el sueldo con los valores viejos por falta de actualización del sistema a tiempo. Si esto sucede, no debés preocuparte: es una situación operativa común que tiene solución en la liquidación inmediata siguiente. El empleador está obligado a realizar un recálculo y devolverte la diferencia retenida de más en el recibo de haberes del mes siguiente.
Es derecho del trabajador exigir que se realice este ajuste retroactivo para no sufrir un perjuicio financiero innecesario. Controlar el recibo de sueldo de enero y febrero será fundamental para asegurar que se haya respetado el criterio de lo percibido. En un contexto de alta inflación, recuperar ese saldo a favor rápidamente es clave para no perder poder de compra.
La importancia vital de cargar el SIRADIG
Para que todos estos beneficios y deducciones se apliquen correctamente, el rol del trabajador es activo y obligatorio a través del SIRADIG. Es en este formulario web de ARCA (ex AFIP) donde debés informar tus cargas de familia y otros gastos deducibles. Si no declarás a tu cónyuge o hijos en esta plataforma, el empleador no tiene forma de saberlo y te retendrá el impuesto como si fueras soltero sin hijos.
Además de la familia, existen numerosos conceptos que podés deducir para bajar la base del impuesto y pagar menos a fin de mes: gastos médicos, cuotas de medicina prepaga, alquileres, donaciones y equipamiento para teletrabajo. Cargar estos datos mes a mes es la estrategia más inteligente para defender tu salario neto frente a la presión tributaria.
El sistema SIRADIG suele habilitarse con las nuevas opciones al comienzo de cada año fiscal, y es recomendable mantenerlo al día. No esperes hasta el vencimiento anual para cargar toda la información, ya que eso genera ajustes bruscos y devoluciones tardías que pierden valor. La carga mensual permite que el empleador ajuste la retención en tiempo real, maximizando tu sueldo de bolsillo cada mes.
Recordá que sos el único responsable de la veracidad de los datos cargados. Cualquier inconsistencia podría generar reclamos futuros del organismo recaudador, por lo que se aconseja tener los comprobantes a mano. Tomate unos minutos cada mes para revisar tu perfil en ARCA y asegurarte de que estás aprovechando todas las deducciones que la ley te permite.
