viernes, 13 febrero, 2026
InicioEconomíaSoja en la zona núcleo: se pierden 600.000 toneladas por efecto del...

Soja en la zona núcleo: se pierden 600.000 toneladas por efecto del clima

La primera estimación de producción de soja para la región núcleo se ajustó a la baja y ahora se ubica en 17,2 millones de toneladas (Mt), unas 600.000 toneladas menos que lo proyectado al inicio de la campaña. El recorte responde al déficit hídrico de enero y al impacto del golpe térmico, aunque las lluvias de febrero lograron frenar un deterioro mayor en buena parte del área.

Soja: los acopiadores apuntan contra los exportadores por una exigencia “ilegal y abusiva”

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el cálculo parte de una superficie sembrada de 4,58 millones de hectáreas y un rinde promedio estimado de 38 quintales por hectárea, frente a los 40 qq/ha que se proyectaban antes del ajuste.

Menos dólares y un corredor que no muestra una baja homogénea

Si se toma como referencia un precio internacional de la soja en torno a los u$s 330 por tonelada —nivel en el que viene operando el contrato en Chicago— la merma de 600.000 toneladas implica un ingreso potencial que deja de percibirse del orden de: u$s 200 millones.

Se trata de un monto relevante no solo para el ingreso de divisas del complejo sojero, sino también para la recaudación por derechos de exportación y el flujo de dólares en un año donde el tipo de cambio muestra mayor estabilidad por la combinación de oferta de divisas y absorción de pesos.

El ajuste productivo no es homogéneo. La BCR advierte que existe un “corredor crítico” que abarca el área de influencia de Rosario hacia el oeste y el sur —aproximadamente el 15% de la región núcleo— donde la falta de agua generó fuertes pérdidas.

En el departamento Constitución (sur santafesino), los daños se estiman entre 30% y 40%. En Bigand, las pérdidas de rinde ya superan el 30% y podrían agravarse si no se registran nuevas precipitaciones. Además, aumentó la presión de plagas asociadas a sequía y altas temperaturas, como trips y arañuelas, que profundizan el estrés del cultivo.

En contraste, en zonas donde sí hubo lluvias —con acumulados de entre 30 y 90 milímetros en la primera década de febrero— el deterioro se detuvo y mejoró la condición de los lotes.

Lluvias que dan margen para una recomposición

Tras las precipitaciones recientes, los cuadros de soja de primera en condición regular a mala bajaron del 20% al 12%. El 38% se encuentra en buen estado y el 50% restante se distribuye entre muy bueno y excelente.

El 67% de los lotes está en plena fructificación (R3–R4) y el resto formando la semilla (R5), una etapa clave para definir el rinde final. En el noreste bonaerense, particularmente en Pergamino, las lluvias frenaron el deterioro y ahora las perspectivas son favorables, aunque podrían persistir pérdidas puntuales del orden del 10%.

En Marcos Juárez las lluvias detuvieron recortes, pero aún se necesitan nuevos aportes de agua para completar el llenado de granos. En Carlos Pellegrini, el potencial se mantiene prácticamente intacto.

¿Puede mejorar el número final?

La experiencia de la campaña pasada abre una ventana de expectativa. En 2024/25 también hubo un ajuste a la baja a esta altura del año, pero la recomposición de lluvias en febrero y comienzos de marzo permitió que el rinde promedio rebotara hasta 39,4 qq/ha, acercándose al horizonte productivo inicial.

Este año, el déficit comenzó más tarde —cerca de Navidad— y los cultivos partieron con napas mejor recuperadas. Además, la evapotranspiración se presenta más moderada que en igual momento del ciclo anterior.

Si las lluvias previstas entre el 12 y el 18 de febrero —con eventos aislados y el ingreso de un frente frío— logran consolidar un cambio en la disponibilidad hídrica, el rinde promedio podría recomponerse y reducir parte del recorte actual.

lr

Más noticias
Noticias Relacionadas