Diego Linares, un reconocido deportista de Tierra del Fuego, se alista para una travesía de más de 900 kilómetros en kayak por la Antártida con el objetivo de visibilizar la discapacidad y fomentar una mirada social basada en la empatía y la normalización de la diversidad.
Diego Linares, un reconocido kayakista de la provincia de Tierra del Fuego, impulsa una expedición de más de 900 kilómetros en la Antártida con el objetivo de visibilizar la discapacidad y promover una transformación en la mirada social hacia la aceptación y la convivencia.
“Cada uno es movilizado por lo general, por lo que le toca de cerca”, introdujo Linares en radio Provincia, y explicó que el proyecto surge a partir de su experiencia personal como padre de un niño con autismo, una condición que, aclaró, “no es una enfermedad, no es una patología”.
El deportista destacó que la iniciativa no se limita al autismo, sino que busca una perspectiva más amplia. “Va de la mano del autismo porque yo tengo un hijo con autismo, pero en sí es la aceptación de la diversidad de las personas con discapacidad en todas sus expresiones”, sostuvo.
En esa línea, planteó avanzar más allá del concepto de inclusión. “Soy un convencido de que hay que dar un pasito más allá… lo que nosotros queremos es algo mucho más desafiante, que es la normalización, la visión de la aceptación de la diversidad”, afirmó. Y ejemplificó: “Un chico con autismo puede tener una crisis en cualquier lugar. No verlo horrorizado o asustado, sino entender sin juzgar, con respeto, con empatía”.
La expedición se presenta como continuidad de una experiencia previa en Cabo de Hornos, pero con un enfoque más definido. “Queremos enfocar que el fin sea el mensaje, una sola causa que abarque más que el autismo, que abarque a la discapacidad en sí”, indicó.
El recorrido contempla 23 etapas durante aproximadamente un mes. Sobre el origen del proyecto, refirió: “Yo me había quedado con esa espinita de poder difundir más profundamente este mensaje”, y logró visualizarlo en un viaje previo al continente blanco: “Cuando llegás ahí, la Antártida es un lugar que realmente te vuela el cerebro”. Según explicó, fue allí cuando, junto a su equipo, surgió la idea.
Finalmente, Linares remarcó el sentido de la travesía: “Remar va a ser lo más fácil. Si esto puede sumar para hacer un cambio de mirada, es el objetivo principal”.
