La campaña nacional ‘Yo me comprometo, vamos a tratarnos bien’ trabaja desde hace cuatro años en la provincia para prevenir el acoso escolar y la violencia en redes sociales. Según datos relevados, 7 de cada 10 niños y adolescentes sufren acoso o ciberacoso de manera cotidiana.
Argentina ocupa el puesto 11 a nivel mundial en casos de bullying. La campaña “Yo me comprometo, vamos a tratarnos bien” trabaja desde hace cuatro años en Tierra del Fuego junto a escuelas y organizaciones para prevenir el acoso, la discriminación y la violencia digital entre adolescentes.
La referente de la campaña nacional “Yo me comprometo, vamos a tratarnos bien”, Natalia Jáñez, advirtió sobre el crecimiento de situaciones de bullying, violencia y discriminación que se viralizan entre adolescentes a través de redes sociales y plataformas digitales.
En diálogo con FM Centro, explicó que la iniciativa volvió a ponerse en marcha este año junto a instituciones educativas y organizaciones de Río Grande y otras ciudades del país. “Venimos trabajando hace unos cuantos años en Tierra del Fuego esta campaña que es un compromiso. Trabajamos sobre la prevención, la concientización, sobre el bullying y el acoso escolar, sobre la discriminación”, sostuvo.
Jáñez, integrante de las fundaciones Lebensohn y Cambio Social, además de directora de Prensa y Redacción de Tiempo Fueguino, remarcó que una de las principales herramientas del proyecto son las encuestas anónimas realizadas en colegios secundarios. “Eso a nosotros nos sirve como un dato concreto, porque es la respuesta automática de los adolescentes”, afirmó.
Según señaló, los relevamientos permitieron detectar que la tecnología y las redes sociales pueden servir para informar y conectar, pero también para viralizar situaciones de violencia y generar “efecto contagio”.
En ese sentido, advirtió sobre el impacto de los contenidos violentos que circulan en internet. “Yo estoy siendo tan parte filmándolo como difundiéndolo”, expresó.
Desde la campaña señalaron además que muchas situaciones de violencia y discriminación terminan naturalizándose en redes sociales y ámbitos cotidianos, donde la exposición pública genera repetición y complicidad entre pares.
“El bullying ya no termina cuando termina la jornada escolar”, remarcaron desde la iniciativa.
Según estadísticas difundidas por organizaciones dedicadas a la prevención, 7 de cada 10 niños y adolescentes sufren situaciones de acoso o ciberacoso de manera cotidiana.
Jáñez explicó que el trabajo incluye docentes, estudiantes, familias y organizaciones civiles. También sostuvo que el abordaje no puede recaer únicamente sobre las instituciones educativas y remarcó el rol de las familias en la prevención.
Finalmente, insistió en la necesidad de abordar la problemática desde distintos sectores sociales. “La forma en la que podemos cambiar esto y empezar a tratarnos bien, es comprometiéndonos”, concluyó.
