jueves, 28 mayo, 2026
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Transformaciones en la industria global y su impacto en Tierra del Fuego

Un análisis sobre cómo la automatización y la inteligencia artificial redefinen el empleo industrial, con implicancias para el régimen fueguino.

Por Federico G. Rayes

Con el tiempo, la industria ha experimentado cambios significativos. Desde la Revolución Industrial hasta gran parte del siglo XX, la industria significó elaboración mecanizada, transformación física de materias primas y producción en masa. Fue tradicionalmente sinónimo de grandes plantas, escala y empleo masivo, siendo las automotrices uno de los ejemplos más representativos.

Gran parte de su atractivo estuvo en la posibilidad de crear empleo a gran escala, generando la transición del trabajo agrícola y conformando las urbes modernas. Los debates teóricos marcaron diferencias entre la producción industrial y la agrícola, destacando posibles senderos de desarrollo distintos para las economías sustentadas en una u otra.

Con el tiempo, esas definiciones se fueron desdibujando de la mano del progreso tecnológico. Hoy es usual hablar de industria del software, cultural o del conocimiento. Los servicios también se industrializan, y donde antes industria era fabricar cosas, hoy implica organizar una producción compleja y escalable, incluso de algo intangible.

Entre las muchas transformaciones de este proceso, el empleo destaca por las tensiones a las que vuelve a verse sometido. Una de las cualidades fundamentales de la producción manufacturera en escala, la de demandar empleo masivo, se ve amenazada por la automatización, la robótica y la industria 4.0 de la mano de la inteligencia artificial.

La tendencia global desde 1980 es ganar productividad reemplazando mano de obra humana por producción automatizada y capital intensivo. Primero tuvo lugar la deslocalización de las producciones fabriles hacia países periféricos y luego la automatización expulsó fuertemente el empleo masivo. Así, industrias tradicionales como la automotriz o la electrónica encontraron posibilidades de agregar valor también en el diseño, la comercialización y la posventa.

La producción manufacturera sigue siendo más productiva que nunca y demanda trabajo altamente calificado para organizar, programar y reparar la automatización. La industria pierde así una de sus mayores cualidades: ser empleadora masiva de perfiles poco calificados.

No todo es alarma. El empleo masivo parece encontrar una salida en los servicios, que pasaron de representar el 39% del empleo mundial en 2020 al 51% en 2025. Sin embargo, la inteligencia artificial también amenaza esos puestos, como antes lo hicieron la automatización y la robótica en la manufactura.

Argentina no puede escapar a esta tendencia global. Tierra del Fuego también merece su espacio para la reflexión mientras busca sostener un subrégimen industrial basado en protección y mano de obra intensiva. Son tiempos de cambio mundial y comprender estos fenómenos resulta clave para orientar los procesos de transformación productiva.

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