El guardapolvo blanco y el moño perfecto de Etelvina Baldasarre quedaron grabados en la memoria de una generación. Detrás de ese personaje clasista y altanero, que entre 1982 y 1985 antagonizaba en ‘Señorita Maestra’ de ATC, estaba Laura Tuny, una actriz cuya carrera artística se forjó mucho antes de enfrentarse a Cirilo Tamayo en la ficción.
Una infancia entre consultorios y estudios de televisión
Su primer acercamiento a los medios fue singular: acompañaba a su padre, un cardiólogo columnista del programa de divulgación médica ‘La salud de nuestros hijos’. Durante esas visitas, ella y su hermana servían como ‘modelos’ para demostraciones en vivo, lo que captó la atención de un productor. Este encuentro fortuito la llevó a integrar ‘Cantañiño’, un grupo infantil con el que grabó dos álbumes y tuvo su primera temporada televisiva. Poco después, formó parte de ‘Agüita Clara’, una propuesta musical infantil inspirada en el estilo de ABBA.
El sello imborrable de Etelvina
Sin embargo, fue su rol durante tres años como la alumna Etelvina en la serie creada por Abel Santa Cruz el que la catapultó a la fama. «Estoy muy orgullosa de lo que hice, porque eso fue el inicio de mi carrera y gracias a eso pude hacer un montón de otras cosas», reflexiona la artista. A pesar de que su trayectoria es más amplia, valora el reconocimiento: «No me molesta para nada que me reconozcan; está bueno que se sumen mis otras facetas».
La ‘maldición’ y los recuerdos felices
Consultada sobre las trágicas muertes de algunos colegas de la serie, a las que algunos han llamado ‘maldición’, Tuny lo desestima. «Es una tontería porque en todos lados pasan cosas. Éramos unos elencos enormes… es imposible que no pasen cosas», sentencia. En cambio, prefiere recordar la atmósfera de juego durante las grabaciones, donde los niños actores jugaban al elástico o al Tutti Frutti entre toma y toma.
De la pantalla a la vida real
La popularidad del personaje tuvo sus costos. La actriz revela que debió cambiar de escuela porque sus nuevos compañeros la veían como un «bicho raro». «Me perseguían y me miraban con caras raras», rememora. Sin embargo, asegura que esa experiencia la fortaleció: «Tenés que tener muy claras las cosas y una buena base para que lo que pase no te desestabilice».
Un giro hacia la música y la danza
Tras su paso por otras ficciones como ‘Clave de Sol’, ‘Alta Comedia’ y ‘El sodero de mi vida’, Tuny dio un vuelco inesperado hacia la danza, dedicándose profesionalmente a la salsa durante su auge. Pero la música, presente desde sus inicios, nunca la abandonó. «Me iba preparando para la música, le empecé a dar forma a las canciones y, cuando sentí más o menos que estaba preparada, dije: ‘Bueno, ahora sé lo que quiero hacer a nivel musical, es el momento'», explica sobre su proceso creativo actual.
Hoy, con proyectos musicales que han traspasado fronteras, Laura Tuny demuestra que la artista que una vez interpretó a la villana más amada de la televisión argentina sigue evolucionando, llevando su voz a nuevos escenarios y redefiniendo su legado más allá del icónico moño de Etelvina.
