El déficit mensual supera los 27 mil millones de pesos solo para salarios, la deuda con proveedores asciende a 115 mil millones y sectores clave como educación, salud e industria enfrentan conflictos. El gobierno provincial busca soluciones mediante ajustes impositivos y negociaciones con Nación.
La provincia de Tierra del Fuego atraviesa un escenario crítico marcado por un déficit creciente, deuda acumulada y tensiones en sectores estratégicos. Según datos oficiales, el déficit mensual para cubrir la masa salarial de la administración central asciende a 27 mil millones de pesos, mientras que la deuda flotante con proveedores alcanza los 115 mil millones y los compromisos con los municipios superan los 11 mil millones de pesos en cada caso.
El Ministerio de Economía provincial reconoce que no existe un plan de salida estructural, y la estrategia actual se basa en solicitar adelantos de coparticipación a la Nación y sostener el funcionamiento mediante endeudamiento. En paralelo, el Ejecutivo impulsa un paquete de leyes que incluye subas impositivas, como el aumento de alícuotas de Ingresos Brutos, lo que traslada presión al sector productivo y comercial.
La crisis no se limita al ámbito fiscal. En educación, el Estado no logra garantizar el dictado normal de clases ni cerrar un acuerdo con los docentes, y el sistema presenta fallas en el relevamiento de datos. En salud, la deuda de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) con proveedores compromete la cobertura, mientras que el propio Estado retiene aportes y contribuciones de los trabajadores sin transferirlos en tiempo y forma.
En el sector productivo, la industria electrónica carece de incentivos concretos, incluso en herramientas básicas como la revisión de tasas, y el Fondo de Asistencia y Mantenimiento Productivo (FAMP) no presenta proyectos que modifiquen la matriz económica. En hidrocarburos, se registra una caída de actividad, salida anticipada de actores y falta de previsibilidad para nuevas empresas.
Ante este panorama, la gestión provincial enfrenta el desafío de tomar decisiones que ordenen la situación, más allá de las explicaciones. La sociedad fueguina demanda dirección y acciones concretas para abordar una crisis que no da tregua.
