viernes, 15 mayo, 2026
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La inflación bajó al 2,6% en abril, pero tarifas y servicios siguen presionando sobre el bolsillo

El IPC desaceleró por primera vez en diez meses y acumuló 32,4% interanual. El Gobierno celebró el dato como una señal de estabilización, aunque transporte, combustibles y servicios regulados volvieron a ubicarse por encima del promedio general.

La inflación de abril fue del 2,6% y mostró la primera desaceleración en casi un año. El dato difundido este jueves por el INDEC representó una baja respecto del 3,4% de marzo y dejó un acumulado de 12,3% en el primer cuatrimestre de 2026. En la comparación interanual, el índice alcanzó el 32,4%.

La cifra era esperada por el Gobierno nacional, que necesitaba mostrar un freno en la dinámica de aumentos después de varios meses de aceleración sostenida. El descenso mensual fue leído en la Casa Rosada como una señal de estabilización económica en medio del ajuste fiscal y el control monetario impulsado por el Ministerio de Economía.

El peso de los servicios

Detrás del promedio general, tarifas, combustibles y servicios regulados volvieron a empujar fuerte sobre el costo de vida. El rubro Transporte encabezó las subas del mes, con impacto directo en combustibles y movilidad urbana. También Educación mantuvo aumentos elevados por las cuotas escolares y servicios vinculados al inicio del ciclo lectivo.

En paralelo, el IPC núcleo —que mide la inflación sin estacionales ni regulados— se mantuvo por encima del 2%, un indicador que el equipo económico sigue de cerca para medir la tendencia de fondo. Aunque el índice general mostró una desaceleración, los aumentos en servicios continúan teniendo un peso central en el gasto cotidiano de los hogares.

El piso que no cede

Analistas privados advirtieron que todavía persiste un núcleo inflacionario difícil de perforar. Ya hablan de un piso cercano al 2% mensual, sostenido por alquileres, transporte, energía y servicios que continúan ajustándose por encima de la evolución promedio de los salarios. La discusión vuelve a poner en foco el impacto real sobre los ingresos. Mientras los indicadores oficiales muestran una moderación estadística, en la vida cotidiana siguen acumulándose aumentos en transporte, energía, alquileres y alimentos básicos.

La disputa detrás del índice

El dato también reactivó la disputa política sobre el rumbo económico. Desde el oficialismo insistieron en que la desaceleración confirma la efectividad del programa de ajuste y ordenamiento fiscal. En cambio, sectores opositores señalaron que la baja mensual todavía convive con caída del consumo, pérdida de poder adquisitivo y dificultades crecientes para afrontar gastos básicos. En ese escenario, el índice de abril aparece como un alivio parcial para el Gobierno, aunque todavía lejos de cerrar el debate sobre cuánto tarda la desaceleración estadística en traducirse en alivio concreto para los hogares.

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